El Ciudadano
La rebelión popular que se vive en Bolivia le rompió el gabinete a Rodrigo Paz, los titulares de Defensa, Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García, le presentaron sus renuncias irrevocables al mandatario de derecha en medio de una creciente oleada de manifestaciones multisectoriales contra el ajuste neoliberal impulsado por su gestión.
Las dimisiones de los secretarios de Estado se registraron durante la jornada 33 del estallido social, en el cual integrantes de la Central Obrera Boliviana (COB), las organizaciones campesinas, mineros y trabajadores han mantenido en pie masivas protestas y bloqueos en más de 90 puntos de nuev regiones del país.
El clamor que une a todos los sectores movilizados es unánime: la salida inmediata de Paz, quien completará apenas siete meses en el cargo en medio de una intensa crisis de gobernabilidad.
Según consignó TeleSUR, con información de fuentes extraoficiales, Salinas y García decidieron abandonar sus cargos al negarse a firmar un decreto de estado de excepción, tras la promulgación de la Ley 1732, que barre con los requisitos que hasta ahora contenían la intervención castrense en conflictos sociales
La norma impulsada por Paz fue aprobada por más de dos tercios del Senado y el 66% de la Cámara de Diputados y le da cancha libre al mandatario de derecha para legitimar la represión a las masivas movilizaciones
Este instrumento legal, que es visto como una herramienta para criminalizar la protesta, habilitaría a las Fuerzas Armadas a intervenir en los cortes de rutas que han obstaculizado el abastecimiento de alimentos, medicinas y combustible en La Paz.
De acuerdo con el medio citado, las renuncias se produjeron al término de una reunión de coordinación interna convocada por el presidente boliviano en la sede gubernamental de la ciudad de La Paz. Salinas, quien había asumido la cartera de Defensa en noviembre de 2025 —un área estratégica que controla a los militares y la seguridad estatal—, será reemplazado por Ernesto Justiniano, hasta ahora viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas.
Medios locales señalan que Justiniano, el denominado «zar antidrogas» boliviano, llega al cargo por expreso pedido de la embajada de Estados Unidos, con el objetivo de ejecutar una intervención en el Trópico de Cochabamba, bastión del expresidente Evo Morales.
El nuevo ministro fue operador político de Paz en Santa Cruz y recientemente viajó a Washington para allanar el retorno de la Administración para el Control de Drogas (DEA) a territorio boliviano.
En tanto, la salida de Beatriz García al frente del Ministerio de Educación se produjo sin que la exfuncionaria detallara las razones de su retiro ni se anunciara aún a su reemplazante.
La doble vacante profundiza la crisis del gabinete, que ya había registrado el 21 de mayo la dimisión del ministro de Trabajo, Edgar Morales, tras la presión de la COB y los sindicatos fabriles que marchan en las calles desde hace más de un mes.
Las organizaciones sociales mantienen cerrada cualquier posibilidad de diálogo con el Ejecutivo, que insiste en criminalizar las protestas, mientras el país atraviesa una de las paralizaciones viales más extensas de su historia reciente.
El pliego de exigencias populares incluye, además de la renuncia de Paz, la liberación de dirigentes detenidos, la anulación de proyectos como la denominada Ley Antibloqueos y el rechazo frontal a las iniciativas de privatización que el Gobierno intenta impulsar para favorecer a los sectores económicos más poderosos.
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