La ruta más extrema de los Andes: el peligroso camino de montaña que desafía a los conductores peruanos
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La ruta más extrema de los Andes: el peligroso camino de montaña que desafía a los conductores peruanos

Derrumbes, curvas cerradas y precipicios imponentes: la carretera Huacaybamba–Llamellín es una de las más difíciles del país. Con más de 50 años de experiencia al volante, Glorioso es testigo de los desafíos que esta vía representa
En lo más recóndito del Perú, más allá de sus maravillas arqueológicas y paisajes que cautivan a propios y extraños, existen rutas que desafían la resistencia de quienes se atreven a recorrerlas. Carreteras angostas, precipicios que cortan el aliento y condiciones climáticas impredecibles convierten algunos caminos en verdaderos desafíos. Desde la temida Carretera Central hasta los tramos de los Andes profundos, cada ruta tiene su propia historia de peligro y superación. Entre ellas, una destaca por su complejidad y el respeto que infunde en los conductores: la vía que conecta Huacaybamba, en Huánuco, con Llamellín, en Áncash, a través del Cañón del Río Puchka.
Esta ruta, que cruza montañas y desciende por desfiladeros, es una de las más riesgosas del país. Sus curvas cerradas, su estrechez y la constante amenaza de derrumbes la convierte en un camino donde solo los más experimentados pueden transitar con relativa seguridad. En este trayecto, cada giro puede significar un desafío y cada kilómetro recorrido, un testimonio de habilidad. Y entre los muchos que han surcado este trayecto, uno sobresale: Glorioso, un conductor que lleva más de 50 años al volante en esta ruta y que fue entrevistado por BBC Earth Explore.
Un camino de extremos

La vía que atraviesa el Cañón del Río Puchka es la principal conexión entre la provincia de Huacaybamba y otras localidades de la región. En su trayecto, la carretera bordea el río, asciende por pendientes pronunciadas y se adentra en paisajes áridos donde la presencia de vegetación es escasa. No es raro encontrar tramos con derrumbes recientes o sectores donde la calzada se ha reducido a una franja mínima, obligando a los conductores a maniobras milimétricas para evitar el vacío, debido al clima que se vive en la zona de los Andes.
El recorrido inicia con un descenso abrupto de mil metros, en una sección conocida como “La Matadora de Caballos”. Aquí, la vía se retuerce en una sucesión de curvas cerradas que son testigos de incontables incidentes. Según registros locales, cada año se reportan accidentes en este tramo, y las cifras reflejan lo implacable que puede ser el trayecto. “Cada año, más de mil vidas se pierden en las carreteras de montaña del Perú”, señala un reportaje de BBC Earth Explore.
Los habitantes de la zona aprendieron a convivir con los peligros del camino. Para los pasajeros, el trayecto es parte de la rutina diaria, y pocos se inquietan por las condiciones de la vía. “Es mejor llegar un poco tarde a este mundo que temprano al siguiente”, dice un refrán local que resume la filosofía de quienes dependen de estas carreteras.
Una vida al volante

Desde los 14 años, Glorioso conduce camiones por los Andes. Su experiencia en la ruta Huacaybamba–Llamellín lo ha convertido en una referencia entre sus colegas. “Es un día normal”, comenta mientras maniobra su vehículo en una curva peligrosa. Ha recorrido este camino durante más de medio siglo y conoce cada tramo, cada subida y cada descenso.
Uno de los principales desafíos que enfrenta en la ruta es el desgaste de los neumáticos. “Las carreteras de montaña son muy abrasivas. Mis llantas solo duran diez semanas”, explicó. La constante fricción con la superficie rocosa y los baches reducen la vida útil de los neumáticos, obligando a los conductores a invertir en mantenimiento con mayor frecuencia.
Sin embargo, lo más difícil del trayecto ocurre al descender al valle. Allí, la estrechez del camino y la posibilidad de encontrarse con vehículos en sentido contrario exigen una pericia excepcional.
La ruta de los imprevistos

El camino hacia Huacaybamba no solo desafía por su geografía, sino también por los constantes imprevistos que pueden surgir. Derrumbes, obras en la vía y bloqueos temporales son eventos comunes. Los conductores que no están familiarizados con el trayecto pueden encontrarse varados durante horas, esperando que los trabajos concluyan o que las condiciones permitan el paso.
En el trayecto, es frecuente cruzarse con camiones de gran tamaño que dificultan la circulación. “Si te topas con un volquete en una zona sin espacio, solo queda retroceder o esperar a que el otro ceda el paso”, relató el youtuber Rusbelt de Viaje. En varios sectores, la vía combina tramos de trocha con sectores asfaltados en malas condiciones, lo que obliga a los conductores a permanecer alerta en todo momento.
Otro aspecto que convierte este camino en uno de los más difíciles del país es la presencia de caída de rocas. En algunas zonas, las piedras pueden desprenderse sin previo aviso, obligando a los conductores a tomar decisiones rápidas para evitar daños a sus vehículos o accidentes.
Después de horas de viaje, los conductores finalmente ingresan a Huacaybamba. Las laderas se tiñen de cultivos y pequeñas viviendas comienzan a aparecer a la orilla del camino. La calma del pueblo contrasta con la tensión de la ruta recorrida. Glorioso, al igual que otros transportistas, aprovecha la parada para descansar y revisar su camión antes de emprender el viaje de regreso.
El desafío de esta carretera no es solo para quienes la transitan, sino también para quienes dependen de ella. A pesar de su peligrosidad, es la vía principal que conecta a Huacaybamba con el resto del país, y su mantenimiento es crucial para el desarrollo de la región.
¿Cuáles son las carreteras más peligrosas del Perú?

Las carreteras del Perú presentan diversos desafíos para los conductores, debido a su variada geografía y climas extremos, así como a otros factores. Según un ranking elaborado por FUSO, destacada empresa de transporte que frecuentemente opera en estas rutas, se han identificado varias carreteras particularmente peligrosas en el país.
- La Carretera Central encabeza la lista, caracterizada por su difícil geografía montañosa, junto con curvas estrechas y pendientes fuertes. Se aconseja que los vehículos estén en óptimo estado y que los conductores cuenten con experiencia en vías montañosas. Adicionalmente, se recomienda evitar la conducción nocturna en esta carretera y proceder con cautela en las curvas.
- Siguiendo en la lista, la Carretera de los Conchucos conecta la ciudad de Huaraz con Huánuco, cruzando áreas de alta montaña que presentan condiciones climáticas variables y extremas. La vía es estrecha, llena de curvas cerradas y pendientes, lo que demanda mantener una velocidad prudente y estar siempre alerta a la presencia de otros vehículos.
- Los Acantilados de Ocoña, en Arequipa, poseen un tramo especialmente peligroso debido a su complejidad topográfica, con partes de la carretera que carecen de barreras de protección y se ven afectadas por la niebla o la lluvia. A pesar de las mejoras recientes, la ruta continúa representando un alto riesgo, sugiriéndose a los conductores adoptar medidas preventivas.
- La Carretera de Huarochirí, en el tramo que va de Huarochirí a Sihuas en Áncash, es otra de las vías desafiantes, principalmente por sus caminos angostos y el abismo adyacente, resaltando la belleza del paisaje montañoso que contrasta con el peligro presente.
- Finalmente, el Serpentín de Pasamayo, conocido por su “Curva del Diablo”, se ubica entre las provincias de Huaral y Lima. La abundante neblina, la pista resbaladiza y las numerosas curvas cerca del mar lo convierten en un sector notoriamente riesgoso, subrayado por su historial de accidentes. Este trayecto, de aproximadamente 22 kilómetros, evidencia la extrema precaución necesaria para quien lo atraviese.
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