Fue un feo final porque a los argentinos el chiste solo les hace gracia si lo cuentan ellos. No saben perder (o no supieron) y tirando de memoria (cuatro años, no hace falta irse más atrás), podría afirmarse que tampoco ganar. Pero por encima de teorías conspiranoicas, el dominio de la selección española sobre el Mundial fue fundamentalmente un cuento condecorado y hermoso.
completa toda los campos para contáctarnos