SEÑOR DIRECTOR:
La muerte de Alejandro, el niño de 12 años asesinado durante una encerrona en San Bernardo, ha conmocionado a un país que exige justicia y una respuesta firme del Estado. Sin embargo, el debate público parece encaminarse hacia una conclusión tan intuitiva como insuficiente: aumentar las penas, endurecer el sistema judicial y rebajar la edad de responsabilidad penal. La pregunta es si eso evitará otra tragedia.
El problema de niños y adolescentes cooptados por bandas delictuales no empieza con un delito consumado. Comienza mucho antes: cuando se debilitan los vínculos familiares y aparecen las primeras señales de consumo problemático, exclusión o desvinculación escolar.
La evidencia muestra que rebajar la edad de imputabilidad no es una solución duradera. Dinamarca, tras bajarla de 15 a 14 años, debió revertir la medida dos años después por falta de resultados.
En Chile seguimos actuando cuando el incendio ya comenzó. Los programas suelen llegar tras el primer contacto policial o cuando la exclusión ya está consolidada. Por eso, el apoyo temprano a familias vulnerables tiene un efecto preventivo mayor que el castigo.
Esa convicción impulsa el proyecto Trama en Maipú, Quinta Normal y Renca. No busca reemplazar la acción policial, sino intervenir antes fortaleciendo vínculos y promoviendo la revinculación educativa.
La seguridad y las políticas sociales no son asuntos separados. El asesinato de Alejandro exige justicia, pero también prevención temprana. La seguridad no comienza con el delito, comienza mucho antes.
Claudio Castro, Alcalde de Renca
Karina Delfino, Alcaldesa de Quinta Normal
Tomás Vodanovic, Alcalde de Maipú
completa toda los campos para contáctarnos