Madrid, 19 jul (EFE).- El Consejo de Ministros aprueba de nuevo el martes la senda de estabilidad hasta 2029, que volverá a ser votada jueves en el pleno del Congreso, donde de momento nada vaticina un resultado diferente al rechazo que ya obtuvo esta semana.
No se prevén cambios en el voto de PP, Vox o Junts, que fueron los que tumbaron la senda en el pleno extraordinario del pasado 14 de julio, con lo que las metas de déficit y deuda pública a tres años volverán a ser desestimadas por la Cámara Baja.
La senda tampoco se modificará, ya que el Gobierno aprobará el martes los mismos objetivos rechazados, que son los pactados con Bruselas e incluidos en el plan fiscal de medio plazo (1,8 % del PIB en 2027, 1,6 % del PIB en 2028 y 1,5 % del PIB en 2029).
Si hubiera variaciones en el reparto del déficit por administraciones, se tendrían que llevar previamente al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF).
Una vez que se vuelva a desestimar por segunda vez la senda, entrarán en vigor los objetivos comprometidos con Bruselas, que recogen las mismas metas de déficit pero sin repartirlas entre subsectores, lo que implica la pérdida del margen presupuestario de una décima para las comunidades autónomas, que en el nuevo escenario están obligadas a alcanzar el equilibrio fiscal.
El Gobierno ha incluido en la senda un límite de déficit para las regiones del 0,1 % del PIB en los ejercicios 2027, 2028 y 2029, lo que equivale a un margen de gasto de 5.849 millones de euros en los tres años.
La pérdida de ese margen deja a Madrid sin 1.226 millones en el trienio 2027-2029, a Cataluña sin 1.202 millones y a Andalucía sin 1.092 millones, de acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda.
La Comunidad Valenciana se queda sin 542 millones, Castilla-La Mancha sin 288 millones, Castilla y León sin 282 millones, Galicia sin 272 millones, Baleares sin 184 millones, Aragón sin 172 millones, Canarias sin 166 millones, Murcia sin 152 millones, Extremadura sin 128 millones, Asturias sin 113 millones, Cantabria sin 62 millones y La Rioja sin 44 millones.
Además de perder ese margen, se cierra la puerta a la posibilidad de acordar objetivos de déficit asimétricos para las regiones, aunque esta opción ya se presentaba difícil porque no es compartida por todas las autonomías.
Un nuevo rechazo de la senda de estabilidad supone un revés político, pero no impide la presentación de los presupuestos generales del Estado de 2027, que el Ejecutivo asegura que llevará a las Cortes en los plazos habituales, lo que sería antes del mes de octubre.
No obstante, la fragmentación parlamentaria hace prever que la negociación para sacar adelante los presupuestos sera ardua, cuando no imposible, una situación que no es nueva y que ha impedido al Gobierno aprobar unas nuevas cuentas públicas en lo que va de legislatura, convirtiendo los presupuestos de 2023 en los más duraderos con tres prórrogas consecutivas. EFE
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