La cuarta temporada de 'Los Bridgerton' ha llegado envuelta en el habitual despliegue de vestidos imposibles, bailes de máscaras y suspiros, pero también nos ha animado a observar los detalles más a fondo. Desde algunos aparentemente menores -como piercings que no encajan con la época- hasta fallos más evidentes, muchos nos hemos percatado de algunas incoherencias. Y entre todos esos deslices, hay uno que destaca por encima del resto: un agujero argumental relacionado con la herencia de Lady Araminta que no termina de cuadrar con las propias reglas que la serie había establecido en temporadas anteriores. Aunque también es cierto que esto se resuelve al final de la temporada.
Ojo, que a partir de aquí habrá spoilers del final de temporada
La nueva entrega, centrada en Benedict Bridgerton y su búsqueda de la enigmática joven del baile de máscaras, introduce a Sophie, una criada que en realidad es hija ilegítima de Lord Penwood. Tras la muerte de este, su viuda, Lady Araminta, la degrada a sirvienta y pasa a vivir en la propiedad familiar junto a sus hijas.
El problema surge cuando se analiza cómo Lady Araminta conserva la fortuna y la casa. En plena era de la Regencia, las propiedades y títulos solían transmitirse por línea masculina. Si no había heredero varón directo, entraban en juego parientes masculinos lejanos. De hecho, la propia serie ya habló de estas mismas complicaciones con los Featherington en la segunda temporada.
Sin embargo, en este caso, la transición es distinta: Lord Penwood muere y su esposa simplemente hereda todo sin obstáculos ni explicaciones. No hay un primo que aparezca de la nada para reclamarlo, ni disputas legales, ni tensiones sucesorias. Nada. Y eso contradice lo que la ficción había presentado antes como norma social y procedimiento legal.
De hecho, en las novelas originales, la situación tiene más lógica: el título pasa a un primo, mientras Lady Araminta recibe una asignación económica y permiso para residir en la casa. Además, su manutención depende en parte de que Sophie permanezca bajo su techo. Si la adaptación televisiva ha optado por simplificar ese entramado, no lo deja claro en pantalla, y ahí está el fallo. Porque en una serie donde la posición social y la herencia lo son todo, un detalle así no es menor y se nota.
Sin embargo, en el final de la temporada, este supuesto fallo se resuelve. Tras un conflicto legal orquestado por Lady Araminta, Sophie acaba encarcelada por acusaciones falsas relacionadas con su legitimidad, lo que parece acabar con cualquier posibilidad de futuro con Benedict. Sin embargo, él descubre el testamento de su padre, que prueba que Sophie sí tiene derecho a su herencia, lo que invalida las acusaciones y restituye su posición social dentro de la alta sociedad.
Este descubrimiento no solo desmonta el argumento de que Sophie no podría aspirar a ser reconocida, sino que también cierra el arco romántico: Benedict puede proponerle matrimonio de forma legítima y la pareja celebra ese compromiso.
Así, aunque la temporada juega con elementos narrativos que al principio no encajan con las normas históricas de la Regencia, el desenlace ofrece una solución, porque Sophie recupera su estatus y su herencia, y esto hace coherente su unión con Benedict, sellando de forma romántica la trama que nos tenía en vilo.
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La noticia
La temporada 4 de 'Los Bridgerton' incluye un error histórico relacionado con la herencia de Sophie. No tiene sentido y lee quita rigor a la trama
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Belén Prieto
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