Melilla, 1 ago (EFE).- La tranquilidad ha vuelto a la valla fronteriza de Melilla tras una noche, la segunda consecutiva, de presión migratoria en diferentes puntos del perímetro y entradas irregulares que no han sido cuantificadas oficialmente, y que provocaron un gran trasiego de patrullas y uso de material antidisturbios para repelerlos.
Según ha podido observar EFE, uno de los puntos de mayor presión durante la noche fue las inmediaciones del paso fronterizo de Beni-Enzar, el único operativo entre Melilla y Marruecos, que permanece cerrado mientras más de mil viajeros de la Operación Paso del Estrecho (OPE) siguen bloqueados a la espera de su reapertura.
Desde antes del anochecer, y hasta prácticamente primera hora de la mañana, los intentos de entrada por esa zona han sido continuos por parte de grupos de jóvenes migrantes magrebíes que se han ido moviendo a lo largo de la valla, algunos de los cuales han provocado daños en las garitas de vigilancia marroquíes e incluso un incendio junto al perímetro.
Parte de ellos consiguieron encaramarse a la zona alta de la verja fronteriza y sentarse sobre los denominados peines invertidos, que coronan la valla más próxima a Marruecos para dificultar su escalada antes de intentar iniciar el descenso por la valla española para acceder a Melilla, donde esperaban numerosas patrullas de la Guardia Civil y la Policía Local.
Los grupos de migrantes han seguido la misma dinámica durante gran parte de la noche, moviéndose a lo largo del perímetro para intentar aprovechar algún momento de despiste para conseguir su objetivo, y parte de ellos lo lograron, como pudo observar EFE en la zona cercana al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, por donde entraron, al menos, una quincena.
La situación a primera hora de la mañana de este sábado en el perímetro es de calma absoluta y las patrullas de la Guardia Civil se concentran en la zona conocida como Villa Pilar, a la espera de actuar ante posibles nuevos movimientos, tal y como ha podido observar EFE.
La noche del jueves se produjeron un total de 130 entradas irregulares en Melilla, 84 de ellas de menores de edad, que han elevado a 260 el número de acogidos en los centros de protección de la ciudad, más del triple del límite máximo establecido en la declaración de contingencia migratoria.
Antes de que anoche se repitiera otra noche de presión migratoria, la Delegación del Gobierno informó ayer de que las fuerzas de seguridad marroquíes abortaron durante la tarde del viernes los intentos de entrada irregular de varios grupos de migrantes que intentaron aproximarse sin éxito a diferentes puntos del perímetro y la frontera de Melilla. EFE
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