Mariana López Alba
Roma, 20 abr (EFE).- Un año después de su muerte el papa Francisco (2013-2025) sigue siendo un referente para los miles de fieles que acuden a la basílica de Santa María la Mayor de Roma y visitan su sepultura, entre ellos muchos latinoamericanos y argentinos que este lunes recordaban el legado y carisma del pontífice, pero también su sentido del humor y hasta su afición por el fútbol.
Es el caso de Nicolás, un joven argentino que, tras esperar su turno en el lateral de la basílica donde se ubica la sencilla tumba del pontífice, ha querido rendir un particular homenaje a Francisco sacando de su mochila una camiseta del San Lorenzo de Almagro para fotografiarla junto a la tumba del papa argentino.
"Es una forma de venir a devolver el favor por la cantidad de veces que rezó por mi equipo y por nuestra patria querida", explicó Nicolás a EFE, en referencia al también llamado "Ciclón", equipo del que Bergoglio era un reconocido seguidor.
Para este joven, el mayor mérito del pontífice fue su autenticidad: "Nunca perdió su esencia siendo el papa Francisco (...) Nosotros como argentinos entendíamos un montón de chistes que él hacía; se extraña su forma de humor, su sonrisa y lo que generaba en la gente".
Según Nicolás, Bergoglio logró que en su país "se volviera a creer un poquito más en la religión".
"Como católico, en un momento también me costaba creer en la Iglesia (...) Y Francisco acercó mucho a la gente a la Iglesia humilde. Recordemos que era un 'cura villero' que se acercaba mucho a la gente pobre", agrega.
Esa visión de unificador global la comparte también Patricio Contero, un fiel ecuatoriano que ha acudido junto a su esposa para recordar a un hombre "que Dios mandó a la Tierra para hacer el bien".
"El mensaje del papa Francisco fue de unidad, de humildad y de amor", señala Contero a esta agencia, quien destaca especialmente su labor diplomática: "Extrañamos ese tratar de unir al mundo y de evitar estas guerras sin sentido".
La emoción es todavía más visible en Analía, una peregrina argentina que describe una "emoción intensa" al visitar al templo.
"El corazón se llena de alegría y de gratitud porque Francisco fue para todos un renovador de la Iglesia", afirma a EFE.
Para ella, el legado del primer pontífice latinoamericano trasciende lo institucional: "Su mensaje de simpleza, de gratitud y empatía hacia el pobre, el hermano de toda condición, nos ha dejado enseñanzas para siempre, que van a trascender los idiomas y los credos".
Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025, eligió Santa María la Mayor como su última morada por la devoción que profesaba a la Virgen Salus Populi Romani, a la que visitaba siempre que podía durante su pontificado.
Con esta decisión, rompió una tradición de más de un siglo para cumplir su último deseo: no ser enterrado en la solemnidad de las grutas vaticanas, sino en esta basílica de barrio, cerca de la gente y de la imagen mariana ante a la que acudía rezar antes y después de cada viaje apostólico, y también en momentos significativos.
Precisamente, para conmemorar el primer aniversario del fallecimiento de Francisco, en la basílica se celebrarán mañana una misa solemne y el rezo del rosario, actos en los que se leerá un mensaje del papa León XIV, quien se encuentra de viaje apostólico en África.
Además, se desvelará una placa conmemorativa, hecha con bronce, con una inscripción en latín que recuerda las 126 veces que Bergoglio rezó a los pies de la Virgen Salus Populi Romani.
El texto destaca que el pontífice, que "sostuvo en devota oración" su vínculo con esta imagen, descansa ahora en este templo "por voluntad propia". EFE
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