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La UE tiene un plan perfecto para asfixiar a Rusia. El problema es que ahora necesita su petróleo para sobrevivir

La UE tiene un plan perfecto para asfixiar a Rusia. El problema es que ahora necesita su petróleo para sobrevivir

En diciembre de 2025, despedíamos el año diciéndole a Vladímir Putin un rotundo da svidániya (До свида́ния). La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el comisario de Energía, Dan Jørgensen, anunciaban con pompa un acuerdo político para poner fin a las importaciones de gas ruso (tanto por tubería como licuado) para 2027. El mensaje político era cristalino: Europa quería demostrar que ya no dependía de Moscú. Se acababa el chantaje.

Pero en su afán por celebrar el apagón al gas ruso, a Bruselas se le olvidó un pequeño detalle: por las venas de Europa del Este aún corre el petróleo de Putin. Y el embargo, en realidad, ha durado muy poquito. Apenas tres meses después, la realidad física se ha impuesto a la diplomacia. 

Hoy nos encontramos con una paradoja brutal: la misma Unión Europea que diseñó una arquitectura de guerra económica sin precedentes contra Moscú, y que pidió a sus ciudadanos sacrificios en nombre de la seguridad colectiva, ahora presiona a la Ucrania invadida para que abra el grifo del crudo ruso. En el fondo del Kremlin, Putin siempre supo que las leyes de la política rara vez le ganan un pulso a la dependencia de las infraestructuras.

El epicentro de esta crisis tiene nombre propio: el oleoducto Druzhba (Curiosamente, "amistad" en ruso). Como revela una exclusiva del Financial Times, la UE está presionando a Kiev para que permita inspeccionar y reparar esta infraestructura que transporta petróleo ruso hacia Hungría y Eslovaquia.

El problema radica en un ataque ruso ocurrido el 27 de enero. Como detalla Reuters, el ministro de Energía ucraniano, Denys Shmyhal, confirmó que un bombardeo dañó gravemente los sensores y el equipamiento interno de la infraestructura. El relato lo amplía el consejero delegado de Naftogaz, Sergii Koretskyi, en declaraciones al Financial Times: el ataque provocó el incendio de un tanque de almacenamiento con 75.000 metros cúbicos de petróleo, desatando un fuego del tamaño de un campo de fútbol que tardó 10 días en extinguirse. Ucrania alega que reparar esto en plena guerra es lento y peligroso.

Sin embargo, Hungría y Eslovaquia no compran esta versión. Según recoge Euronews, los primeros ministros Viktor Orbán y Robert Fico han creado un comité de investigación conjunto, exigiendo acceso inmediato a la zona. Orbán ha ido más allá, acusando al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de mentir y de orquestar un "terrorismo de Estado" y, junto a Fico, exige que se despliegue una misión de investigación independiente sobre el terreno para verificar los daños, algo a lo que Kiev se niega por motivos de seguridad en plena guerra.

La tormenta perfecta en Oriente Medio 

Europa no le está pidiendo este favor a Ucrania por capricho, sino por pura supervivencia. Y para entenderlo hay que mirar hacia Oriente Medio. 

El reciente ataque coordinado de EEUU e Israel contra Irán, que culminó con el asesinato del líder supremo Alí Jamenei, ha desatado el caos. La respuesta iraní ha provocado un bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz, por ese embudo marítimo transita el 20% del suministro diario mundial de petróleo. El impacto ha sido demoledor: hay cientos de barcos paralizados, las primas de los seguros se han disparado hasta un 50% y el coste diario de alquilar un superpetrolero ha subido un 600%.

Esto ha destrozado los planes europeos.Como subraya el analista Shanaka Anslem Perera, las sanciones europeas han chocado de frente con la termodinámica, y la termodinámica ha ganado. Con las reservas de gas de la UE al 30% a mediados de febrero, el GNL de Qatar atrapado tras el bloqueo de Ormuz y las alternativas de Noruega, Argelia y EEUU al límite de su capacidad, Europa se ha quedado sin plan B. "La UE no vuelve al petróleo ruso porque quiera, vuelve porque no le queda otra opción", sentencia Perera.

Entonces, ¿volvemos otra vez a depender de Rusia?

Para algunos países de la UE, la dependencia nunca se cortó. Según The Moscow Times, Hungría y Eslovaquia seguían gozando de exenciones legales a las sanciones europeas y dependían casi al 100% de la rama sur del oleoducto Druzhba, recibiendo unos 150.000 barriles diarios en enero. La razón es puramente económica, ya que el crudo ruso les sale entre un 13% y un 20% más barato.

Aunque Croacia ha ofrecido su oleoducto Adria (JANAF) para enviar petróleo no ruso a estos países, Euronews explica que Budapest se resiste. Orbán considera que no es comercialmente viable, exige que Croacia permita el paso de petróleo ruso sancionado y defiende que su seguridad energética no puede ser una cuestión "ideológica".

Curiosamente, mientras Europa sufre por su dependencia, Rusia observa la crisis de sus aliados de lejos. Según un análisis de la CNN, tras la muerte de Jamenei, el Kremlin ha emitido fuertes condenas verbales, pero se ha negado a prestar ayuda militar real a Irán. Analistas militares ucranianos señalan que Rusia incluso se negó a "cegar" los radares israelíes usando sus bases en Siria. Moscú, empantanada en Ucrania, no tiene recursos para abrir nuevos frentes, demostrando que sus alianzas son más transaccionales que estratégicas.

La crisis del oleoducto ha mutado en un chantaje financiero letal para Kiev. Como señalada Financial Times, Hungría ha vetado la aprobación de un paquete de ayuda de la UE para Ucrania por valor de 90.000 millones de euros (previsto para 2026-2027). El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, lo dejó claro: no habrá dinero hasta que vuelva a fluir el petróleo por el Druzhba. 

En Bruselas, la Comisión Europea busca atajos. Euronews señala que se barajan opciones legales complejas, como invocar el Artículo 327 (que impide a los países excluidos de un acuerdo bloquear al resto) o usar la retención de fondos de defensa (el programa SAFE) para presionar a Orbán, quien se encuentra en plena campaña electoral.

En medio del fuego cruzado, la diplomacia intenta sobrevivir. Deutsche Welle reporta que Zelenski sigue abierto a negociar el fin de la guerra con Rusia. Aunque las conversaciones estaban previstas para marzo en Abu Dabi, la inestabilidad en Oriente Medio por los misiles iraníes ha hecho que el líder ucraniano proponga trasladar la mesa de diálogo a Suiza o Turquía.

El gran vencedor silencioso y la debilidad europea

Mientras Occidente hiperventila, en Asia reina la calma. China previó este escenario y lleva años blindándose. Durante 2025, se gastaron 10.000 millones de dólares en comprar 150 millones de barriles extra que no necesitaba de inmediato, acumulando reservas para 96 días. Además, ante el bloqueo marítimo, China simplemente absorbe el crudo ruso por rutas terrestres y apuesta masivamente por las energías renovables, algo que la Quinta Flota de EEUU no puede bloquear.

En contraste, la debilidad estructural de Europa ha quedado al desnudo. Europa creyó ganar la guerra energética legislando, pero olvidó los ladrillos y las tuberías. Con las regasificadoras europeas saturadas y los barcos metaneros (FSRU) encarecidos o atrapados, la soberanía energética del continente ha demostrado ser un espejismo sostenido por alfileres.

Europa se encuentra atrapada en un callejón sin salida diseñado por ella misma. A sus ciudadanos se les prometió que la inflación, las facturas desorbitadas y el esfuerzo económico eran el precio a pagar para aislar a la maquinaria de guerra de Vladímir Putin.

Hoy, acorralada por el estallido bélico en Oriente Medio, la falta de alternativas reales y el chantaje interno de sus propios socios, Bruselas le ruega a una Ucrania devastada que repare un oleoducto para dejar pasar el mismo petróleo que financia los misiles que caen sobre sus ciudades. Las sanciones pueden redactarse en los despachos de Bruselas, pero la energía se rige por las inflexibles leyes de la termodinámica y el mercado. Y de momento, el apagón al petróleo ruso ha sido solo una ilusión de papel.

Imagen | Brian Cantoni y kremlin.ru

Xataka | Si la pregunta es qué parte de Europa está al alcance de los misiles de Irán, la respuesta es sencilla: una bastante grande

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La noticia La UE tiene un plan perfecto para asfixiar a Rusia. El problema es que ahora necesita su petróleo para sobrevivir fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Marzo 3, 2026 • 2 horas atrás por: Xataka.com 42 visitas 1845360

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