La última táctica de Ucrania es un giro explosivo para la guerra. Se llama “dejar entrar”, y cuando los rusos entran ya no pueden salir

La última táctica de Ucrania es un giro explosivo para la guerra. Se llama “dejar entrar”, y cuando los rusos entran ya no pueden salir

Desde la invasión rusa en Ucrania en 2022, el frente ha ido mutando con todo tipo de tácticas que buscaban desgastar al enemigo. La llegada de los drones lo ha cambiado todo, pero las estrategias y el ingenio en el uso de la artillería se han mantenido como baza fundamental para el avance o defensa del frente. Por eso, la última estrategia de Ucrania ha descolocado a los rusos.

Cuando llegan a los búnkeres no hay nadie, y entonces salta la sorpresa. 

Ganar dejando entrar. Ucrania está aplicando una defensa más flexible y letal que consiste en “pre-registrar” su artillería sobre posiciones propias de primera línea, de modo que cuando los rusos las asaltan y las capturan, entran literalmente en un punto ya calibrado para ser arrasado: el fuerte cae, el enemigo se concentra, y entonces llega el castigo masivo que convierte el éxito ruso en una trampa mortal.

Tras ese golpe, una rama de asalto ucraniana vuelve a recuperar los puntos devastados, cerrando un ciclo que maximiza el daño a distancia y reduce la exposición de infantería propia, algo clave en un contexto de escasez creciente de soldados entrenados. Esta lógica, denunciada incluso por voces prorrusas como la estrategia de “dejar entrar” es en realidad una manera de imponer el ritmo: no se trata de impedir que avancen siempre, sino de hacer que cada avance sea caro, lento y sangriento.

La “zona de muerte” como doctrina. La táctica funciona porque el campo de batalla se ha convertido en una “kill zone” permanente donde el defensor intenta mantener un vacío mortal entre el borde delantero y la retaguardia: la artillería se coloca más atrás, fuera del alcance habitual de drones rivales, y las posiciones avanzadas se fortifican para atraer ataques, esperando a que el enemigo entre para destruirlo allí mismo con fuego y drones.

Los operadores de drones no solo golpean en el frente, también cazan rutas de suministro y refuerzo, y cualquier actividad cerca de posiciones “recién tomadas” se vuelve visible y atacable. A esto se suma el minado constante (incluido remoto) y el uso de “emboscadores” en los pocos ejes logísticos posibles, de forma que el atacante no solo paga por capturar, sino que paga el doble por intentar consolidar.

G A3f Sakaaoy67 La táctica de "dejar entrar" tras pre-registrar una posición

El golpe decisivo. El punto más sorprendente de este enfoque es que el defensor no busca tanto “retener cada metro” como impedir que el atacante despliegue su segundo escalón: cuando la fuerza que avanza intenta traer refuerzos especializados (por ejemplo, operadores de drones para sostener el terreno), el defensor lanza ofensivas locales rápidas, aunque cuesten material, para conservar intacta la zona de muerte y mantener al enemigo atrapado en un espacio donde no puede asentarse. 

Así, el avance existe en el papel o en la imagen del dron, pero se vuelve tácticamente estéril: capturas algo y, antes de transformarlo en una posición utilizable, se convierte en un matadero, como se describe en sectores como Kupiansk. Es una guerra donde “dejar entrar” no es un extra: es el momento en que el avance enemigo deja de ser progreso y pasa a ser pérdida.

La consecuencia psicológica y moral. Este tipo de dinámicas están erosionando la voluntad ofensiva porque obliga a escoger entre kilómetros y vidas, especialmente las “caras” de soldados competentes que saben moverse en esa zona de muerte: no es solo que el avance cueste, es que cuesta exactamente lo más valioso. 

De ahí surge un dilema del propio frente: avanzar a lo grande sin preparación significa quemar unidades entrenadas, pero avanzar “mínimamente” o poco para poder reportar presencia ahorra recursos… a costa de generar situaciones absurdas donde ya no puedes pedir fuego sobre posiciones que oficialmente “son tuyas”, aunque en la realidad estén siendo trituradas o disputadas. En ese marco, la guerra informativa del control territorial se mezcla con la supervivencia real, y el “progreso” se vuelve una decisión de lo más difusa.

La revolución tecnológica al rescate. Lo hemos ido contando. El fondo de todo es que Ucrania está en el centro de una transformación militar: los soldados son el recurso más caro y difícil de reemplazar, mientras los sistemas no tripulados han pasado a dominar el combate, expandiéndose a escala industrial, bajando costes y multiplicando impacto. 

El frente se gestiona cada vez más desde la retaguardia o búnkeres con operadores que controlan el espacio, y los intentos de rupturas “clásicas” se vuelven casi suicidas: la clave ya no es lanzar columnas, sino dispersarse, camuflarse y empujar gradualmente la zona de muerte hacia atrás. A medida que la guerra evoluciona hacia enjambres, coordinación por IA y ataques persistentes, la ventaja no es tener el arma más cara, sino tener miles de armas baratas, redes de comunicaciones fiables y la capacidad de actualizar sistemas sin parar.

La guerra que viene. Así, la decisión estratégica se desplaza a la logística y la industria: cortar rutas terrestres, proteger el suministro, atacar fábricas, centros logísticos y mandos ocultos, y hacerlo con medios reutilizables y no tripulados es cada vez más determinante. Las victorias dependen de producir drones en masa, asegurar componentes, sostener comunicaciones tipo Starlink y dominar la capa cibernética que puede cegar, descoordinar o paralizar un frente entero. 

Por eso la estrategia de “dejar entrar” no parece un truco aislado, sino una consecuencia directa del nuevo campo de batalla: si el primero que entra muere, el que espera y remata con precisión (con drones, minas, artillería y coordinación digital) se queda con la iniciativa aunque parezca que está retrocediendo.

Imagen | U.S. Army Europe

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La noticia La última táctica de Ucrania es un giro explosivo para la guerra. Se llama “dejar entrar”, y cuando los rusos entran ya no pueden salir fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .

Enero 14, 2026 • 2 horas atrás por: Xataka.com 30 visitas

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