La Unión Europea ha detallado su plan para que las baterías de los teléfonos sean extraíbles a partir de 2027. Una normativa que llegará en medio de la mayor revolución en la capacidad de las baterías en los últimos años: la democratización del silicio-carbono y la apuesta por modelos 100% eSIM.
Durante años, la industria ha abandonado las baterías extraíbles por razones técnicas. El diseño unibody ha permitido mejorar la resistencia al agua y al polvo, optimizar el espacio interno y aumentar la eficiencia estructural. Es algo que no le ha bastado a Europa.
Lo que va a pasar. Europa ha reconfirmado su plan para que las baterías de los teléfonos sean extraíbles por ley en 2027. Es un duro golpe para buena parte de los fabricantes, que llevan años creando una industria de diseño "unibody" para mejorar su resistencia al agua y polvo, así como una estructura interna más eficiente (cada milímetro en el interior de un smartphone es clave).
Que las baterías tengan que ser extraíbles dinamita el plan que los fabricantes llevan siguiendo desde hace prácticamente una década, ya que se obliga por ley a que estás sean "fácilmente extraíbles".
Qué significa esto. La novedad en el texto tiene que ver, precisamente, con lo que la Unión Europea entiende con este concepto.
Aunque hay muchísimas preguntas en el aire y, como acostumbramos, pocas especificidades, lo que queda claro es que a partir del año que viene habrá un cambio muy potente a nivel de industria.
Y entonces, llegó China. China está liderando un cambio de paradigma en la tecnología de las batería en los smartphones: la llegada del silicio-carbono. Este tipo de baterías permite densidades energéticas mucho mayores en los tamaños que ya conocemos. O, en otras palabras, que en las batería de siempre tengamos más capacidad que nunca. Gracias a China, la batería de los teléfonos se está disparando hasta llegar a los caso 10.000mAh.
¿El problema? Las restricciones europeas al transporte de baterías de alta densidad son muy estrictas, motivo por el cual buena parte de los teléfonos que se comercializan en China con baterías descomunales acaban aterrizando en Europa con celdas notablemente más pequeñas. Y eso, a efectos del consumidor, es un problema.
Europa mueve la industria, pero China no piensa frenar. Europa es un mercado lo suficientemente importante como para que las grandes tecnológicas tengan que replantear por completo el hardware de sus dispositivos. El mejor ejemplo es Apple, que tuvo que plegarse al USB-C en todos los territorios del mundo debido a exigencias de la UE. Un movimiento especialmente doloroso, teniendo en cuenta que era el único fabricante con un estándar propio en el puerto de carga.
La obligatoriedad de baterías extraíbles llevará, de nuevo, a un cambio en la industria. Pero China se enfrenta a la disyuntiva entre frenar su avance con las baterías de silicio carbono (algo que no parece dispuesta a hacer) para ceder a las normativas europeas, o asumir el sobrecoste de fabricar un modelo para cada región. Esto último lleva haciéndolo durante años y, de hecho, empuja a algunos consumidores a apostar por versiones más completas venidas desde China.
No tan rápido. Aunque el titular se lo lleva el regreso de la batería extraíble, hay una excepción para la que fabricantes como Apple llevan años blindándose. La Comunicación de la Comisión C/2025/214, que desarrolla e interpreta el artículo 11 del Reglamento (UE) 2023/1542, contempla una salida por durabilidad: si la batería conserva al menos el 80 % de su capacidad tras 1.000 ciclos de carga (o el 83% tras 500 ciclos) y el teléfono cumple con un estándar de protección IP, el fabricante puede quedar exento del requisito de sustitución por parte del usuario.
No es casualidad que, hace dos años, Apple duplicara el número de ciclos de sus baterías, pasando de 500 a 1.000. Gracias a esta excepción, tanto Apple como buena parte de los fabricantes podrán seguir vendiendo buena parte de sus teléfonos tal y como los conocemos hoy.
Resumiendo. La industria del smartphone está a las puertas de un cambio caótico. Los móviles más económicos parecen estar obligados a renunciar al diseño unibody, China se ha topado con un muro para seguir innovando en baterías que puedan salir del país (no es fácil seguir creciendo tamaños y mantener capacidad de ciclos), y la gama alta parece que podrá librarse si mantiene baterías que mantengan el 80% de su capacidad tras 1.000 ciclos.
Una telenovela cuyo final aún desconocemos, pero para la que los fabricantes tendrán que empezar a escribir el próximo capítulo.
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La noticia
La Unión Europea está empeñadísima en que las baterías sean extraíbles en 2027. Y Apple está empeñadísima en que no
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Ricardo Aguilar
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