La historia está llena de tragedias construidas sobre esa lógica. El colonialismo europeo se justificó apelando a supuestas diferencias raciales. Los movimientos supremacistas blancos continúan afirmando la superioridad genética de unas personas sobre otras. El nazismo llevó esta lógica hasta sus últimas consecuencias al convertir una ficción biológica en política de Estado, provocando uno de los mayores genocidios de la historia.
La entrada La vieja trampa de la genética se publicó primero en El Clarin de Chile.
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