
José Luis González era una persona que pasaba desapercibida. Un hombre familiar, deportista, amigo de sus amigos y siempre dispuesto a ayudar. “Estaba para todo el mundo menos para él”, recuerda Óscar, su hermano, en una entrevista con Infobae. Un fatídico día de verano de 2025, José Luis tuvo un accidente con su bicicleta. “Se cayó y se dio un mal golpe que no nos explicamos”, narra.
Los médicos le aseguraron que José Luis no volvería a despertar, pues la caída lo había dejado en muerte cerebral. “Por suerte, sus órganos estaban bien”, comenta. Y es que su hermano siempre había querido ser donante.
La familia González perdió a un hijo y a un hermano, pero su buena obra consiguió salvar cinco vidas. “Reconforta saber que mi hermano se fue haciendo el bien, que ha conseguido solucionar la vida de otras personas y mejorarlas. Es algo que te reconforta, pero no te quita el dolor, no llega a ser un consuelo total”, confiesa Óscar.
La decisión para los allegados no siempre es fácil cuando se les plantea la donación de órganos, explica Carmen María Gijón, coordinadora de trasplantes del Hospital Universitario de Toledo. “En ese momento de terrible dolor, alivia mucho que tus familiares sepan tu voluntad. Si es algo que tienes claro, es una decisión difícil que no tienen que tomar en ese momento”, afirma a Infobae.
El desconocimiento del deseo de donar es común entre los españoles y, a la vez, una de las principales barreras en el sistema de trasplantes. Según un reciente estudio de la Organización Nacional de Trasplantes y la Fundación Mutua Madrileña, solo el 54,9% de la ciudadanía autorizaría la donación de órganos de un familiar si desconoce cuál es su deseo.
En este caso, José Luis ya había dicho a su familia que él quería donar sus órganos al fallecer. “Estábamos en una cena, hablando en plan broma con mis padres sobre si los íbamos a enterrar o a incinerar, y lo dijo espontáneamente, que a él le gustaría ser donante si alguna vez le pasara algo”, cuenta Óscar. En el momento, a los familiares les chocó la determinación con la que se expresó. “Le respondimos: ‘No digas eso, no atraigas lo malo’, pero ya conocíamos su deseo y, ante la desgracia y la posibilidad de hacerlo, lo hicimos”, recuerda.
Conocer la voluntad de José Luis hizo que el proceso fuese muy sencillo, algo en lo que también colaboró Gijón, asegura Óscar. Llevar un proceso tan complejo requiere formación, recuerda la coordinadora de trasplantes. “Tienes que aprender a hacer esto bien, porque se lo debes a las familias y a tu profesión”, insiste.

Para la sanitaria, es vital “aprender a comunicarse” con los allegados; “si no, llega un momento que no lo puedes gestionar”, afirma. Gijón sabe que ellos no pueden quitarles el dolor a los familiares, pero sí acompañarles en el proceso. “Hay cosas que no puedes evitar y las tienes que vivir. El dolor es así, tiene que estar”, asegura.
Óscar siente un ligero alivio al saber que su hermano se fue haciendo el bien, pero el dolor sigue reciente. “Todavía estamos asimilándolo. Sabemos que es una acción muy buena y muy necesaria, pero el dolor de quitarte a un hermano no te lo quita”, reconoce. Aun así, recomienda a todos los que tengan la iniciativa a seguir los pasos de su hermano. “Cada uno lo gestiona como buenamente puede, pero en ese momento de lucidez que puede aparecer, que se lo planteen. Que sepan que hacen un bien y que no hacerlo no va a evitar lo que ha pasado”, reflexiona.
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