Nueva York, 15 ene (EFE).- Miles de enfermeras y enfermeros de la ciudad de Nueva York protestaron este jueves por cuarto día consecutivo para exigir que los negociadores de los principales hospitales y su sindicato estatal cierren un acuerdo que recoja mejoras salariales y de las condiciones laborales, después de que las conversaciones para renovar el convenio anterior, caducado a final del año pasado, se estancaran.
"Necesitamos seguridad para el personal, un entorno laboral que nos cuide y que nos den prestaciones sanitarias", explicó a EFE Darla Joyner, enfermera desde hace ocho años del Hospital Mount Sinai , cerca de la esquina noreste de Central Park.
Unos 15.000 profesionales del cuerpo - compuesto en más de un 90 % por mujeres de acuerdo con los últimos datos de la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA, por sus siglas en inglés) - dejaron sus puestos de trabajo el pasado lunes para unirse a la que ya es la mayor huelga del sector en la historia de la ciudad.
Joyner acusó al hospital para el que trabaja, así como al NewYork–Presbyterian Hospital, entre otros, de bloquear la renovación del convenio porque alegan que ofrecer un seguro médico a las profesionales aumentaría mucho los costes de los centros.
Sin embargo, la NYSNA reclama que se blinden estas prestaciones para las trabajadoras y que aumenten sus salarios para compensar la inflación, algo sobre lo que no se ha conseguido llegar a un acuerdo en la mesa negociadora tras varios meses.
"Luchamos por nuestros pacientes y por tener unas ratios de personal seguras. El anterior convenio ya recoge algunas de estas garantías, pero el hospital está intentando eliminarlas", aseguró Leah, enfermera del Mount Sinai desde hace seis años.
Este viernes todas las partes implicadas volverán a la mesa de negociación con un mediador para intentar poner fin a esta situación.
"No sé qué esperar. Sé que la presión está funcionando. Cada día que pasa somos más fuertes. Soy un poco más optimista ahora que nos han vuelto a llamar a la mesa de negociación", afirmó Joyner.
La enfermera apuntó que, antes de que se organizara la huelga, "no se había abordado nada sobre los acuerdos económicos ni sobre la situación del personal": "Espero que obtengamos respuestas tras la reunión", confesó.
Hasta entonces, avanzó, la marea roja -color con el que se identifica el sindicato-, seguirá concentrándose frente a sus centros de trabajo para seguir exigiendo condiciones justas.
"Espero que lleguen a un acuerdo, o al menos a un compromiso, para que podamos volver al trabajo y hacer lo que mejor sabemos hacer, que es cuidar de nuestros pacientes", declaró Leah.
Mientras tanto, la atención sanitaria en los hospitales continúa pese a la huelga y las profesionales han instado a aquellos que lo necesiten a acudir a los centros a pesar de la huelga.
Algunos, como el Mount Sinai, han firmado contratos temporales con miles de enfermeras para cubrir las bajas durante la huelga. Según The New York Times, se han gastado decenas de millones de dólares.
Jennifer Adams, una mujer que acudió con su hija y su nieto recién nacido a una consulta para el bebé, confirmó que el hospital funciona "sin problema" y que pudieron ser atendidas como en otras ocasiones.
"Apoyamos la huelga, pero necesitábamos hacerle una revisión al bebé", comentó.
Sindicatos de enfermeras de otros estados e incluso agrupaciones neoyorquinas de otros sectores han respaldado a las trabajadoras sanitarias.
Las enfermeras celebran durante las protestas cuando profesionales de otros gremios, como conductores de autobús o bomberos, pasan con sus vehículos por delante de la concentración tocando el claxon y aplaudiendo para darles apoyo.
"La unidad de los trabajadores es lo más importante", anotó Joyner.
Las sanitarias también han recibido en estos días el apoyo del alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, quien acudió a una de las concentraciones con la bufanda del sindicato y aseguró en un mensaje en X que las enfermeras, que "están presentes en los momentos más difíciles" se merecen "salarios justos, condiciones de trabajo seguras y dignidad".
Esteban Capdepon Sendra
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