Dos hechos pusieron en la mira política la forma en que el presidente maneja las tensiones al interior del gobierno y su gabinete: la descoordinación entre los ministros Alvarado y Quiroz, y los cambios a la Constitución en la agenda de seguridad. Su estilo menos controlador, que les da "juego" a los ministros, inquieta a un oficialismo que tiene en la retina el sello impuesto por Sebastián Piñera.
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