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Las marcas están ansiosas por convertir nuestros coches en un servicio de suscripción. Honda nos lo ha vuelto a recordar

Las marcas están ansiosas por convertir nuestros coches en un servicio de suscripción. Honda nos lo ha vuelto a recordar

Comprar un coche hoy día puede convertirse en toda una caja de sorpresas. A veces para bien, y otras, como le ha ocurrido recientemente a un propietario de un Honda Passport, para mal. Y es que tal y como ha compartido el usuario en Reddit, la función para abrir su garaje que antes venía de serie, se ha convertido en una opción incluida en un paquete de suscripción que ofrece la firma. 

La historia tiene algunos matices que cabe mencionar, pero la realidad es que este ejemplo se ha convertido en un reflejo más de algo que lleva años ocurriendo en la industria del automóvil: los fabricantes están decididos a convertir sus vehículos en plataformas de ingresos recurrentes, y el software es su principal herramienta para lograrlo.

De abrir el garaje con un botoncito en el coche, a hacerlo desde una app

El Honda Passport en cuestión ha suprimido el espejo retrovisor con Homelink integrado, ese sistema que permite sincronizar el coche con el receptor del garaje mediante radio. En su lugar ahora ofrece de serie la función a través de la aplicación MyQ, integrada en HondaLink. Para que funcione, el usuario necesita conexión a internet en el coche, Apple CarPlay o Android Auto, y además debe instalar en casa un receptor MyQ conectado al Wi-Fi doméstico.

El resultado es un sistema que aporta más complejidad técnica para hacer algo que antes se resolvía con un pequeño mando de radio pegado a la visera.

Honda

Honda confirmó al medio CarBuzz que los clientes reciben un periodo de prueba gratuito de 30 días, tras el cual deben contratar una suscripción de tres o cinco años. Si no lo hacen, la función sigue siendo accesible a través de la aplicación independiente de MyQ, y Honda también vende un espejo retrovisor con Homelink como accesorio adicional por alrededor de 170 dólares. Es decir: lo que antes venía de serie ahora hay que pagarlo aparte.

La principal ventaja del nuevo sistema (poder comprobar si has dejado el garaje abierto desde cualquier lugar con conexión) tiene cierto sentido práctico. Pero el precio de la suscripción, de entre 129 y 179 dólares para tres o cinco años, más los posibles costes de conectividad del propio vehículo, convierte algo tan simple en una cadena de pagos difícil de justificar.

BMW y los asientos calefactados: el caso que lo inició todo

Para entender en qué punto nos encontramos hoy día con el tema de los servicios de suscripción en los vehículos, conviene recordar el episodio más sonado de los últimos años. En 2022, BMW empezó a ofrecer en algunos mercados (Corea del Sur, Reino Unido, Alemania, entre otros) la posibilidad de activar la calefacción de los asientos mediante una suscripción mensual de alrededor de 18 dólares al mes. Aquí el problema viene con que el hardware ya se encuentra instalado en el coche de fábrica, y son los propietarios los que debían de pagar una suscripción mensual para desbloquear esta característica.

Tanto la prensa como los usuarios se les echaron encima tanto que tuvieron que recular. En septiembre de 2023, el máximo responsable de ventas y marketing de BMW, Pieter Nota, confirmaba al medio Autocar el fin de aquella práctica: "Lo que ya no hacemos, y es un ejemplo muy conocido, es ofrecer la calefacción de los asientos de esta manera. O viene de fábrica o no viene."

Pero BMW no abandonó el modelo de suscripción, sino que lo reorientó. La marca confirmó que seguiría ampliando los servicios y funciones que ofrece mediante suscripciones, pero que dejará de cobrar por funciones de hardware ya instaladas en el vehículo. Tras la movida, la firma continuó con sus planes para añadir servicios de suscripción, pero esta vez solo en su software, como sistemas de asistencia a la conducción o aparcamiento. A través de su plataforma ConnectedDrive, ofrece funciones como suspensión adaptativa, asistente de luces largas, control de crucero adaptativo o incluso animaciones de bienvenida con las luces, por medio de suscripción.

Mercedes: hasta 80 caballos por suscripción

El ejemplo de BMW se acabó extendiendo a otras muchas firmas. Mercedes-Benz lanzó en 2023 su función "Acceleration Increase On-Demand" para los modelos EQE y EQS eléctricos: por 60 dólares al mes o 600 dólares al año en el caso del EQE, o 90 dólares mensuales y 900 anuales en el EQS, los propietarios podían desbloquear entre 60 y 80 caballos adicionales de potencia y recortar hasta un segundo el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h. También añadieron una opción de pago único de por vida, que ronda los 2.000 o 3.000 euros, según el modelo.

La lógica de Mercedes con la que intentaba distanciarse del caso de BMW era que las funciones cableadas de serie, como la calefacción de los asientos, no se ofrecerían como "extras digitales", dejando las suscripciones para mejoras de software. Sin embargo, el principio es el mismo: el coche tiene el hardware necesario, pero la prestación está bloqueada hasta que el usuario pague.

Mercedes-Benz tenía como objetivo alcanzar los 2.000 millones de euros de ingresos por suscripciones de software en 2025, con planes de alcanzar entre 7.000 y 9.000 millones de euros antes de 2030. Este crecimiento vendría impulsado sobre todo por su propio sistema operativo (MB.OS) y su sistema de conducción autónoma.

Si lo pensamos fríamente, los coches eléctricos suelen tener menores costes de mantenimiento que los de combustión, lo que reduce los ingresos de los concesionarios y de las propias marcas. Las suscripciones de software se presentan como una vía para compensar esa pérdida.

Tesla, GM y Ford: el modelo que ya funciona

Tesla lleva años siendo el referente de este modelo, y en su caso la discusión tiene matices importantes. Su sistema Full Self-Driving Supervised (conducción autónoma supervisada) se podía adquirir por unos 8.000 dólares de pago único o mediante suscripción mensual. Y lo contamos en pasado porque a principios de este año, Elon Musk confirmó que Tesla ofrecería este modo solamente como servicio de suscripción y no como pago único. La buena noticia es que los que habían pagado para obtener la función de por vida continuarán teniendo esta característica. La opción de suscripción cuesta unos 99 dólares al mes.

Quizás aquí la diferencia principal con BMW o Mercedes es que Tesla actualiza su software de forma continua con nuevas capacidades, lo que da mayor sentido al modelo de cuota recurrente.

En el caso de General Motors, ha encontrado en Super Cruise (su sistema de conducción manos libres en autopista) una lucrativa fuente de ingresos. La compañía superó los 625.000 usuarios activos al cierre de 2025 y superó los 200 millones de dólares de ingresos anuales por el sistema, con una red de más de 1.207.000 km de carreteras norteamericanas en las que se puede usar. La CEO Mary Barra ha fijado el objetivo de alcanzar 2.000 millones de dólares anuales de ingresos con Super Cruise en los próximos cinco años. El precio actual del servicio es de 39,99 dólares al mes.

Ford también tiene su versión con BlueCruise, cobrando unos 49 dólares al mes a cada propietario. La cuota anual sale sobre unos 495 dólares. Además, la compañía también ofrece la opción de pago único de por vida por 2.495 dólares.

¿Dónde ponemos el límite?

Normalmente nos mostramos reacios a pagar cuotas mensuales por funciones de confort. Con tanto servicio de suscripción, los consumidores tenemos una fatiga acumulada por todos los servicios que muchos acabamos contratando cada mes. Aunque los números demuestran que la cosa cambia cuando se trata de sistemas de automatización y seguridad en el coche, y ahí las marcas están aprovechando la oportunidad. La clave está en ofrecer un periodo de prueba gratuito.

La diferencia entre un caso u otro suele estar en la percepción de valor añadido real. Pagar por un software que se actualiza, que requiere infraestructura de servidores y que mejora con el tiempo tiene cierta lógica, algo similar a cuando pagamos una suscripción para un servicio de streaming. En cambio, pagar por desbloquear más potencia que el motor ya tiene, o por abrir el garaje con una aplicación cuando antes bastaba con un transmisor de radio, genera rechazo porque el usuario percibe que está pagando dos veces por lo mismo.

Según S&P Global Mobility, los vehículos que definen su negocio a través del software están transformando la economía de los fabricantes, ofreciéndoles grandes márgenes por medio de servicios conectados, funciones de asistencia a la conducción y actualizaciones vendidas mediante suscripciones. Aunque tampoco existen garantías de que el usuario pague por ello siempre y funcionarán las marcas que cuenten con estrategias claras sobre sus servicios y sean capaces de sostener una innovación rápida.

El mercado global de software de automoción, valorado en torno a 19.800 millones de dólares actualmente, podría alcanzar los 62.800 millones en 2036 según las últimas proyecciones, todo ello en gran parte por la proliferación de vehículos definidos por su software y el modelo de negocio de actualizaciones constantes durante todo el ciclo de vida del coche.

Imagen de portada | Honda

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La noticia Las marcas están ansiosas por convertir nuestros coches en un servicio de suscripción. Honda nos lo ha vuelto a recordar fue publicada originalmente en Xataka por Antonio Vallejo .

Abril 16, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 42 visitas 1997748

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