Washington, 26 may (EFE).- Los Enhanced Games, conocidos popularmente como las "olimpiadas del dopaje", debutaron este fin de semana en Las Vegas con atletas autorizados a competir utilizando sustancias para mejorar el rendimiento, en un evento impulsado por empresarios tecnológicos que desató una fuerte controversia en el mundo deportivo.
El Comité Olímpico Internacional (COI) calificó este martes la competición de "irresponsable e inmoral", mientras que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) advirtió que el formato puede normalizar el uso de sustancias prohibidas y enviar un mensaje peligroso a jóvenes atletas.
La competición reunió a decenas de deportistas en pruebas de natación, atletismo y levantamiento de pesas bajo supervisión médica y con premios millonarios para quienes rompieran marcas mundiales.
Entre los principales impulsores del proyecto figuran el empresario australiano Aron D’Souza y figuras vinculadas al sector tecnológico como Peter Thiel y Christian Angermayer, quienes han defendido el evento como una alternativa al modelo olímpico tradicional.
Uno de los nombres más destacados fue el del nadador griego Kristian Gkolomeev, quien registró 20.81 segundos en los 50 metros libres y la organización presentó el resultado como un récord mundial, aunque este no será reconocido oficialmente debido al uso permitido de sustancias dopantes.
Los juegos se realizaron en Resorts World Las Vegas y ofrecieron bonos de hasta un millón de dólares por romper récords mundiales.
Las imágenes del evento mostraron escenas poco habituales para una competición atlética: deportistas entrando a la piscina bajo luces de neón y música electrónica, entrevistas en escenario al estilo de espectáculos de combate y pantallas gigantes promocionando longevidad, biohacking y optimización humana, en un ambiente más cercano a una convención tecnológica que a unos Juegos Olímpicos.
Los juegos se realizaron en Resorts World Las Vegas y ofrecieron bonos de hasta un millón de dólares por romper récords mundiales.
Entre los aspectos más controvertidos y criticados por el COI sobre el evento estuvo la preparación de los atletas, que se realizó bajo un modelo "médicamente supervisado" en el que el uso de sustancias para mejorar el rendimiento no solo estaba permitido, sino integrado en el propio proceso competitivo.
Los organizadores defendieron que los participantes contaban con seguimiento clínico, pruebas de laboratorio y protocolos de control interno, aunque sin las restricciones antidopaje habituales del deporte olímpico. EFE
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