Las rejas no tienen ideología

En abril de 2022, la alcaldesa de Santiago Irací Hassler anunció el cierre perimetral del Parque de los Reyes con rejas. “Hemos tenido situaciones muy graves. Apuñalamientos, homicidios, violaciones, distintas situaciones en el Parque de Los Reyes que no pueden seguir ocurriendo”, explicó. Hassler milita en el Partido Comunista. Esta semana, el alcalde de la misma comuna, Mario Desbordes, emplazó al Consejo de Monumentos Nacionales por la solicitud municipal rechazada de instalar un cierre perimetral nocturno en torno a la Fuente Alemana. El proyecto del municipio de Santiago contempla resguardar ese monumento durante la noche y mantenerlo abierto al público durante el día. Desbordes renunció este año a su militancia en Renovación Nacional.

Salgamos de Santiago. El Central Park de Nueva York tiene rejas y horario de cierre. El Parque El Retiro de Madrid tiene rejas y horario de cierre. Volvamos a la capital. El Parque Quinta Normal, el Parque O’Higgins, el Parque Padre Hurtado, el Parque de Las Esculturas, el Parque de la Familia y el Parque Mapocho Río, entre otros, tienen rejas y horario de cierre.

Hay, también, ejemplos en Santiago, Chile y el mundo de parques que no tienen rejas ni horarios limitados. No hay un único modelo respecto de cómo debe funcionar un espacio público. Y la decisión de cerrar con rejas está lejos de ser propia de una ideología en particular. Por eso, analizar este tema implica expandir el horizonte mental y hacer lo imposible por no caer en el lugar común y la descalificación.

No, Desbordes no quiere rejas en el Parque Forestal porque es de derecha y Hassler no instaló rejas en el Parque de los Reyes porque es comunista: ambos son alcaldes que se deben a una comunidad harta de delincuencia, vandalización de monumentos, robo de piezas de esculturas y otros tipos de incivilidades.

Pero el tema es más complejo aún, y ni siquiera las rejas garantizan el fin de cierto tipo de desmanes. Una muy acertada carta al director de El Mercurio de la historiadora Magdalena Dittborn publicada este miércoles y titulada “Rejas: civilización versus barbarie”, llama a preguntarnos cómo queremos vivir. Publicamos esta carta en la cuenta de Instagram de Santiago Adicto el mismo día y un comentario nos volvió a remecer. Era el testimonio de Sonia Berjman, la historiadora del paisaje y experta en parques más importante de Argentina.

Decía Berjman que “hace unos 40 o 50 años nos planteamos lo mismo en la ciudad de Buenos Aires. Se empezó por vandalismo en el cenotafio de uno de nuestros próceres y hubo una reunión muy pequeña convocada por el director de Paseos a la que fui invitada. Con todo el dolor del alma, propuse que se lo enrejara. ¡Yo, que había luchado contra las rejas por años! Pero la realidad es incontrastable. Luego expliqué las distintas modalidades que ese “enrejado” podía tener. Rejas de hierro, vidrio laminado, pared verde, etc. Luego de años y años de lucha contra la barbarie, se pusieron rejas de hierro, cada vez más altas en la mayoría de los paseos y obras de arte públicas. Buenos Aires ha perdido, considero, al menos un 30 o 40 % de sus obras de arte, placas, decoraciones y otras expresiones del arte urbano. El Rosedal de Palermo, obra excelsa de la jardinería, fue restaurado una vez y destruido, la segunda restauración le pusimos rejas. Luego de un match de fútbol, algunos fans treparon por las rejas y cortaron todas las rosas rojas pues era el color del club de fútbol que había ganado. No existe educación que pueda detener a los vándalos”.

A diferencia de otras columnas, esta no es una donde el optimismo permite abrochar las palabras con un remate alegre. El llamado es otro. Qué tal si conversamos acerca de nuestra ciudad, de nuestros espacios públicos, con altura de miras. Está bien que los vecinos le exijan al alcalde, que el alcalde le exija al Consejo de Monumentos Nacionales y que ciertas decisiones tengan que ser urgentes. Es posible que una reja en todo el Parque Forestal, algo que se discute hace más de 15 años, pueda solucionar problemas concretos. Puede ser. Si hay que hacerla, que se haga. Pero no nos olvidemos de la pregunta de Dittborn y de la reflexión de Berjman. Temas de fondo. Materias a las que hay que dedicar tiempo y cabeza.

“Cómo queremos vivir” es una de ellas. “No existe educación (ni rejas) que pueda detener a los que quieren hacer daño” es la otra. Hay pega, ciudadanos.

Por Rodrigo Guendelman, conductor de Santiago Adicto de Radio Duna.

Junio 20, 2026 • 1 hora atrás por: LaTercera.com 31 visitas 2216674

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