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Las Salinas de Viña del Mar: Cáncer, contaminación y el colapso del modelo chileno de justicia ambiental

El Ciudadano

Por Movimiento Un Parque Para Las Salinas de Viña del Mar

La reciente columna de Jorge Bustos (leer aquí) toca una verdad incómoda que Chile deberá enfrentar tarde o temprano: el conflicto del paño Las Salinas ya no puede entenderse solo como una controversia ambiental o urbanística. Estamos frente a uno de los casos más graves de justicia ambiental y sanitaria del país.

Y lo más inquietante no es únicamente la contaminación histórica. Lo verdaderamente alarmante es que la evidencia científica desarrollada por la comunidad alcanzó un nivel tal, que hoy existe una relación manifiesta y consistente entre la contaminación del paño Las Salinas y patrones de mortalidad por cáncer observados en Viña del Mar.

En palabras sencillas, hablamos de: revisiones sistemáticas, metaanálisis, toxicología basada en evidencia, epidemiología ambiental, análisis geoespaciales y modelos causales avanzados.

Existe además un hecho profundamente incómodo. Si se compara objetivamente el nivel técnico de quienes sostuvieron la posición de la comunidad, los asesores científicos del Movimiento Un Parque para Las Salinas superaron ampliamente el estándar técnico exhibido por la empresa y gran parte de la institucionalidad ambiental.

Mientras figuras históricamente ligadas a la defensa técnica del proyecto —como Salvador Donghi, Michael Seeger y Roberto Orellana— fueron desapareciendo progresivamente de la primera línea pública del conflicto, de ellos prácticamente solo Luis Álvarez Aránguiz (Magister) continuó defendiendo activamente el proyecto de Copec.

En contraste, la comunidad reunió un equipo interdisciplinario compuesto por especialistas como el epidemiólogo y doctor en salud pública Esteban Hadjez B., la doctora en sociología Mónica Vargas, el doctor en psicología clínica Arturo Prieto, el doctor en ciencias de la informática Juan Pavez, el doctor en psicología ambiental René Squella, y el Magister en ingeniería electrónica Pablo Roncagliolo, entre otros profesionales que sostuvieron técnicamente algo muy simple: el riesgo para la salud humana jamás fue sometido a una evaluación científica real e integral.

Y aquí aparece el punto más grave de todo el proceso. El propio Segundo Tribunal Ambiental sostuvo que para existir riesgo deben concurrir: fuente, receptor y vía de exposición. Ese estándar jurídico es correcto. Pero los hechos sobrevinientes demostraron precisamente aquello que la comunidad denunció durante años: la remoción activa de suelos contaminados abrió vías reales de exposición poblacional.

Es decir: el propio esquema de riesgo reconocido por el tribunal terminó cumpliéndose en la práctica. Y aun así jamás se exigió una verdadera Evaluación de Riesgo para la Salud Humana (HHRA), especialmente respecto del riesgo cancerígeno acumulativo derivado de mezclas complejas de contaminantes.

Ese es el núcleo del problema. La institucionalidad redujo el análisis a: límites generales, modelaciones parciales y cumplimiento normativo administrativo. Pero nunca abordó el verdadero fenómeno: el efecto «cóctel de contaminantes». Porque el daño sanitario real no depende de un químico aislado. Depende de exposición acumulativa, interacción entre contaminantes, susceptibilidad biológica y más de un siglo de carga petroquímica sobre la población.

Nunca se calculó seriamente el Riesgo Incremental de Cáncer asociado a la exposición a mezclas complejas de HAP, BTEX, PCB, pesticidas, plomo, cromo hexavalente, entre otros contaminantes reconocidos internacionalmente por su carcinogenicidad y neurotoxicidad. Y eso no es un detalle técnico menor. Es exactamente el tipo de evaluación que exige la Ley 19.300 cuando existen riesgos para la salud humana.

Sin embargo, el sistema terminó funcionando bajo una idea peligrosamente simplificada: «Si no se superan ciertos límites generales, entonces no existiría riesgo». Eso es científicamente falso.

La toxicología moderna lleva décadas demostrando que no existe un umbral seguro para múltiples carcinógenos ambientales bajo exposición acumulativa y mezclas complejas. El problema se vuelve aún más grave cuando los recursos posteriores ante la Corte Suprema terminan funcionando como un verdadero cerrojo institucional. Porque el fondo técnico jamás fue revisado en profundidad.

En la práctica, el sistema terminó entregando un peso extraordinario a la interpretación científica de un solo ministro técnico del Segundo Tribunal Ambiental, sin existir una revisión científica interdisciplinaria independiente y sistematizada.

Y ahí aparece una falla estructural gravísima del modelo chileno de justicia ambiental. En conflictos ambientales de alta complejidad científica no basta la interpretación de una sola persona. La experiencia comparada internacional exige: paneles científicos independientes, revisión interdisciplinaria, toxicología avanzada, epidemiología ambiental y evaluación integrada del riesgo sanitario.

Chile hizo exactamente lo contrario. Y aquí aparece la pregunta más incómoda: ¿Puede explicarse únicamente como un error inocente la persistencia de una doctrina restrictiva del riesgo sanitario frente a una acumulación tan extraordinaria de evidencia científica y hechos sobrevinientes?

La pregunta ya no puede ser descartada livianamente. Porque mientras Chile discutía procedimientos y vías procesales, las personas seguían expuestas. Y la exposición a carcinógenos ambientales tiene una característica brutal: su daño posee latencia. Entre exposición y cáncer pueden pasar: 10, 20, 30, 40 años, o incluso ser heredadas a las futuras generaciones a través de la epigenética.

Esa es la tragedia crónica y silenciosa de Las Salinas. La biología no negocia con doctrinas procesales. La biología acumula daño. Y las comunidades tienen derecho a conocer la verdad completa, a protegerse, sanear y regenerar el daño causado tras un siglo de exposición tóxica.

Movimiento Un Parque Para Las Salinas de Viña del Mar
Contacto: unparqueparalassalinas@gmail.com

El Ciudadano

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Mayo 25, 2026 • 15 días atrás por: ElCiudadano.cl 48 visitas 2132012

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