Valencia, 13 may (EFE).- Las terapias CAR-T han supuesto un "cambio de paradigma" en la forma de entender el tratamiento de algunos tipos de cáncer y su futura evolución hacia la generación 'in vivo' supondrá un acceso más equitativo y ágil de los pacientes a estos tratamientos, cuyo impacto actual en su calidad de vida está siendo "revolucionario".
Así se ha puesto de manifiesto durante el Foro EFE "Nuevos retos del sistema sanitario: salud mental, enfermedades crónicas y terapias avanzadas", organizado por EFE con la colaboración de Johnson & Johnson, donde los expertos han coincido en que en los próximos años se dará una "explosión de conocimiento" sobre la biología de los tumores que permitirá un avance mayor en su tratamiento.
Durante la inauguración del foro, el director de Government Affairs y Market Access de Johnson & Johnson Innovative Medicine España, David Beas, ha resaltado que “estamos viviendo un momento de avances biomédicos muy trascendentes y hasta un 73 % del aumento de la esperanza de vida se debe a la incorporación de innovaciones terapéuticas, que no solo incrementan la cantidad, sino la calidad de vida”.
La terapia CAR-T es una inmunoterapia avanzada y personalizada que modifica genéticamente los linfocitos T del propio paciente para combatir cánceres hematológico y, aunque la toxicidad es baja, requiere un seguimiento médico muy estrecho y en centros especializados.
"Se espera que en los próximos diez años tengamos más innovación biomédica que lo que hemos llegado a tener en los últimos cien años", ha subrayado Beas, quien ha destacado que esta innovación no solo salva vidas, sino que lo hace además con mayor eficiencia, permitiendo tratar mejor, evitar intervenciones innecesarias y avanzar hacia un sistema sanitario más sostenible.
Impacto "revolucionario" de las CAR-T en la calidad de vida del paciente
El jefe de servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital La Fe de València, Javier de la Rubia, ha destacado que la terapia CAR-T ha supuesto un avance muy importante en algunas de las enfermedades oncohematológicas más frecuentes, como el linfoma y el mieloma múltiple (MM), especialmente tras una primera recaída de la enfermedad, y permite a los pacientes estar libres de tratamiento y con un seguimiento menos intensivo durante más años.
"El impacto en la calidad de vida del enfermo ha sido revolucionario", ha asegurado el también director del Grupo de Investigación en Hematología y Hemoterapia de La Fe, quien ha señalado que mientras los pacientes gozan de periodos libres de enfermedad "hay tiempo para investigar por qué está funcionando esa terapia y por qué deja de funcionar".
"Tenemos que aprovechar esa ventana de oportunidad que nos deja el tiempo para mejorar y refinar la tecnología CAR-T, que tiene sus limitaciones", asegura el experto.
El uso de células CAR-T 'in vivo'
Respecto al futuro de esta terapia, asegura que ve "potencialmente más atractivo" y sobre lo que ya hay algún resultado clínico preliminar, el uso de células CAR-T 'in vivo', terapia que modifica genéticamente los linfocitos T directamente dentro del cuerpo del paciente.
Según explica, los datos parecen sugerir que el CAR-T 'in vivo' permitirá su administración de manera más ágil en cualquier en cualquier centro hospitalario autorizado, sin necesidad del proceso logístico complejo que conlleva la actual terapia CAR-T, en el que desde la recogida de muestras hasta la infusión pueden pasar hasta ocho semanas.
El experto ha indicado que esta terapia, en algunas variantes muy específicas, permitiría incluso la administración de este tipo de tratamientos en pacientes con tumores sólidos que hasta la fecha no disponen de tratamientos efectivos.
Las CAR-T, un cambio de paradigma y un tratamiento disruptivo
Carlos Solano, jefe de Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Clínico de Valencia, ha asegurado que el salto que dan las terapias CAR-T es "francamente mayúsculo. Es un cambio de paradigma, un tratamiento disruptivo, cambia absolutamente la forma de entender el tratamiento del cáncer".
Aunque hasta el momento está más limitado al área de la oncohematología, el también catedrático de Medicina de la Universitat de València (UV) señala que no tardará en extenderse a tumores sólidos y enfermedades autoinmunes, porque en la actualidad hay más de 500 ensayos clínicos mundiales de distintos CAR-T, aunque ha recordado que a la "investigación hay que darle tiempo".
La oncología moderna no se entiende sin el uso de los biomarcadores
Javier Garde, oncólogo médico del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), ha destacado la importancia de los biomarcadores -características biológicas, moleculares, bioquímicas o celulares- para "entender mejor" qué tipo de tumor tiene cada paciente y diseñar la mejor estrategia de tratamiento.
"Tenemos ya muchos biomarcadores que aplican para diferentes tipos de cáncer en los que es imposible diseñar la mejor estrategia de tratamiento si no tenemos esa información", asegura el oncólogo, que afirma que gracias a ellos en oncología "ha despegado una explosión de conocimiento, y la mejoría en el pronóstico del paciente viene de la mano del mejor conocimiento de la biología del tumor".
"Antes era impensable tener pacientes con enfermedad controlada e incluso libres de enfermedad durante mucho tiempo que hoy en día son una realidad", afirma Garde, que explica que esa mayor esperanza de vida ya se establece como un "parámetro que medimos en los ensayos clínicos, porque se trata no solo de controlar la enfermedad sino de ofrecer unas mayores tasas de supervivencia a los pacientes.
El experto asegura que es "optimista" porque, aunque aún estamos "muy lejos" de controlar la enfermedad oncológica y "mucho menos curarla", lo que "ahora vemos era impensable hace incluso diez o veinte años" y en los próximos diez o veinte años "con todo lo que se está avanzando van a seguir mejorando las cosas a una velocidad mayor". EFE
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