El Presidente de Cuba expresó que “en el contexto actual nos hemos propuesto emprender las transformaciones que exige el momento, bajo la conducción del Partido, de manera colegiada y democrática, en consulta con el pueblo, sin comprometer la independencia, la soberanía nacional, ni las conquistas sociales de la Revolución”. Enfatizó que “como ya hemos expresado…las transformaciones no se adoptan para complacer a Estados Unidos…son el fruto de una decisión soberana de Cuba”. El mandatario recalcó que “no vamos a instaurar un capitalismo depredador ni una privatización masiva del patrimonio nacional como a algunos les preocupa. Nada más alejado del sentido de estas transformaciones” y explicó que los cambios que se realizan en la isla son bajo lo premisa de que la “recuperación económica y social ( ) tienen que ir a la par”. Díaz-Canel volvió a entregar datos y antecedentes de los negativos impactos del bloqueo estadounidense al país caribeño, en áreas como la energía, la alimentación, la salud, el turismo y sostuvo que “el bloqueo, según nuestros cálculos y de los organismos internacionales, ha costado a Cuba un acumulado de más de 150.000 millones de dólares. No es una cifra en abstracto, se refleja en toda nuestra vida cotidiana”. Además, advirtió que “la Revolución se encuentra amenazada militarmente por el régimen fascista estadounidense que, como hemos advertido y sostenemos, solo traería terribles e impredecibles consecuencias para la paz regional y un innecesario costo en vidas humanas de cubanos y estadounidenses, que jamás deseamos”. Al hablar ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el jefe de Estado manifestó que “el camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable” y reiteró el continuar con la enseñanza y el legado de Fidel Castro ante la situación actual.
“El Siglo”. La Habana. 31/7/2026. Los siguientes son párrafos destacados del discurso del Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.
“Deseo iniciar mis palabras, hoy Día de los Mártires, con el merecido homenaje de la Asamblea al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, diputado de esta Legislatura y de todas las anteriores desde la fundación del Parlamento en 1976.
Ramiro, símbolo de la Generación del Centenario, es uno de los paradigmas de la Revolución junto a Fidel, Raúl, Che, Almeida, Guillermo y otros que harían interminable esta lista, son referentes de un invaluable legado de valores y cualidades éticas, morales y patrióticas de obligada atención en momentos tan cruciales para nuestra nación”.
“Los meses transcurridos entre el anterior Periodo Ordinario de Sesiones, en diciembre de 2025, y el que ahora clausuramos, han estado marcados por un escenario extremadamente complejo y amenazante, propio de una fortaleza sitiada.
Desde la artera agresión militar a Venezuela y el secuestro de su legítimo Presidente el 3 de enero de este año, la concepción de un mundo basado en leyes está siendo borrada por completo y amenazando con convertir al planeta en un lugar mucho más anárquico e inseguro de lo que era ya como consecuencia del feroz avance del capitalismo neoliberal.
El régimen neofascista instalado hoy en Estados Unidos reedita, sin recato, algunos de los horrores que en la primera mitad del siglo XX desatara el fascismo alemán en su afán expansionista.
Los puntos de convergencia entre uno y otro régimen resultan cada vez más alarmantemente peligrosos para el destino de la humanidad y la paz mundial.
La xenofobia, el excepcionalismo nacionalista, la mentira como instrumento de dominación, el culto a la personalidad, la proscripción de las ideologías adversas, el atropello de las culturas, la conquista de territorios y el despojo de sus recursos naturales, o el castigo colectivo a grandes poblaciones humanas no distinguen, sino que emparentan cada vez más al fascismo hitleriano con el que va dando señales de reemergencia.
No olvidemos que una parte del mundo miró para otro lado cuando se desataban los horrores del genocidio en Gaza, y para la historia quedará la impunidad y crueldad con la que aún masacran a ese pueblo e intentan extinguir su cultura”.
“Sin que haya cesado totalmente ese genocidio, se intenta reeditarlo sobre más de 9 millones de cubanos a través de un bloqueo económico y un cerco energético, que han llevado el sufrimiento del pueblo cubano a niveles extremos, prácticamente incompatibles con las necesidades básicas de la vida moderna.
Los cínicos y mentirosos artífices de esa política criminal niegan el bloqueo energético. No hablan de la Orden Ejecutiva firmada por el Presidente estadounidense, el 29 de enero de 2026, en la que amenaza con penalizar a cualquier nación que provea de combustible a Cuba.
La acción se inserta en la capacidad que ha demostrado el Gobierno estadounidense para someter la voluntad de Estados soberanos mediante la coerción y la intimidación con el uso de aranceles comerciales, lo que obliga prácticamente a todos los países a participar voluntaria o involuntariamente en el cerco económico contra Cuba.
Debido a esa arbitrariedad, Cuba solo ha recibido un buque de combustible en los últimos siete meses.
Las implicaciones económicas y sociales de ese castigo colectivo son humanamente insoportables”.
“La afectación eléctrica a los hogares cubanos, como consecuencia del bloqueo petrolero, acarrea otros grandes problemas a las familias cubanas, como las paralizaciones en el bombeo de agua, prolongando los ciclos de abasto del imprescindible recurso.
Ante la falta de combustibles y lubricantes, hemos visto afectarse mucho más las cosechas agrícolas y la siembra para meses venideros. También la mayoría de los procesos productivos industriales se han paralizado.
El turismo, el más dinámico generador de ingresos frescos, está seriamente afectado por la persecución a los mercados internacionales, la falta de combustibles para la aviación internacional y las amenazas a las empresas hoteleras que operaban en Cuba.
El sistema de salud, sus terapias intensivas o las cada vez más limitadas intervenciones quirúrgicas están bajo la amenaza permanente de un apagón que compromete la vida de los pacientes.
A todo ello hay que sumar las semanas y meses de espera en puertos internacionales de miles de contenedores con insumos médicos, alimentos, equipos fotovoltaicos, piezas y materiales para resolver problemas de las plantas generadoras de electricidad, entre otros recursos indispensables para el sostenimiento de la vitalidad del país, todo debido a las amenazas a las navieras, las mismas que transportaban importaciones del sector privado como materias primas o bienes de primera necesidad que comercializan directamente en el mercado nacional”.
“Pero a los imperialistas no les basta el cerco energético, ni cortar al máximo nuestras legítimas fuentes de ingresos financieros, también persiguen, atacan, coaccionan cualquier forma de inversión y comercio exterior.
La Orden Ejecutiva del primero de mayo de 2026 amenaza a individuos y empresas extranjeras, sean del país que sean, con sanciones secundarias sobre sus cuentas personales, visas a Estados Unidos y otras consecuencias, si mantienen cualquier tipo de vínculo comercial con Cuba”.
“El bloqueo, según nuestros cálculos y de los organismos internacionales, ha costado a Cuba un acumulado de más de 150.000 millones de dólares. No es una cifra en abstracto, se refleja en toda nuestra vida cotidiana.
¿Alguien puede creer realmente que este plan de asfixia colectiva es solo un golpe quirúrgico contra el Gobierno y sus dirigentes? Los hechos evidencian claramente que sus objetivos buscan provocar el estallido social, dividir y golpear hasta lo más profundo al pueblo cubano”.
“Ante el complejo escenario que he descrito, ¿cómo persistir en la construcción del socialismo, cómo encontrar los recursos materiales y financieros para mantener las conquistas sociales de la Revolución? Igual que en etapas anteriores, particularmente complejas, como el Periodo Especial, cuando bajo la conducción del Comandante en Jefe, y posteriormente con el liderazgo del General de Ejército, se transformó el modelo económico para adaptarlo a las desafiantes circunstancias externas, en el contexto actual nos hemos propuesto emprender las transformaciones que exige el momento, bajo la conducción del Partido, de manera colegiada y democrática, en consulta con el pueblo, sin comprometer la independencia, la soberanía nacional, ni las conquistas sociales de la Revolución.
Las 176 medidas aprobadas para la Transformación Económica y Social tienen total coherencia con los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el 2011, desde el Sexto Congreso del Partido.
Además, son reflejo de la opinión popular recogida en las miles de asambleas realizadas en todo el país, cuando a finales de 2025 se sometió a consulta el Programa de Gobierno, ya aprobado por este Parlamento en el mes de diciembre.
En los días posteriores a su aprobación hemos estado atentos a los estados de opinión acerca de ellas y hemos compartido espacios de intercambio con varios compañeras y compañeros de diferentes instituciones. Por lo tanto, conocemos que existen preocupaciones legítimas y francas sobre el límite de crecimiento del capital privado, la concentración de riquezas y capital por una persona, lo relacionado con los derechos de superficie, usufructo y negocios inmobiliarios, la posibilidad de privatización de empresas estatales, la ampliación y naturalización de la desigualdad, la eliminación de los subsidios en servicios altamente sensibles para la población, la transparencia en los procesos de licitación de activos, el rol del mercado, el posible impacto ideológico con la presencia de relaciones capitalistas y la falta de mecanismos de participación y control popular para combatir efectos negativos y a la corrupción. A todos estos asuntos hay que prestarles suma atención para evitar distorsiones.
Las transformaciones que hoy implementamos no son para más capitalismo, sino para defender y avanzar en la construcción socialista; un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra”.
“Hemos priorizado las que promueven la liberación de las fuerzas productivas, las que fortalecen el sistema empresarial, estatal y no estatal, como todo un entramado empresarial en nuestro Modelo Económico y Social, con relaciones armónicas entre ellas, además de las que facilitan la autonomía de los municipios y de la empresa estatal socialista.
Si trabajamos bien podemos reactivar de inmediato un grupo de producciones y servicios que tributan directamente al pueblo, con una mayor oferta y una mejor relación entre salario y precios, así como incrementar las exportaciones y los tan necesarios ingresos en divisas.
Para ello propiciaremos incentivos a las inversiones, a las asociaciones económicas entre el sector estatal, el privado y el cooperativo, y alianzas que permitan aprovechar capacidades y potencialidades que hoy están subutilizadas.
Se trata de una construcción colectiva en función de lograr una mayor protección social y ello demanda máxima disciplina con el máximo de eficiencia”.
“Como ya hemos expresado y quiero ratificar una vez más de manera categórica: las transformaciones no se adoptan para complacer a Estados Unidos, no responden a ningún tipo de exigencia derivada del limitado proceso de conversaciones que hemos llevado a cabo en este periodo. Son el fruto de una decisión soberana de Cuba”.
“Recuperación económica y social, las dos tienen que ir a la par. Para ser más claro, la gradual recuperación económica tiene que llevarnos en la misma medida a la recuperación social, priorizando a los más vulnerables y a los sectores de mayor urgencia.
En otras palabras, la eficiencia económica debe servir a la justicia social, en la cual se resume buena parte del sentido de la Revolución y de su compromiso con el pueblo.
No vamos a instaurar un capitalismo depredador ni una privatización masiva del patrimonio nacional como a algunos les preocupa. Nada más alejado del sentido de estas transformaciones.
No habrá, y esto debe quedar bien claro, privatización de la salud, la educación, la ciencia, la cultura ni los servicios estratégicos para la nación. Lo que existe es la voluntad política de recuperarlos todos, de generar ingresos y riquezas para llevarlos a niveles de calidad superior, gratuitos y universales.
En este complejo proceso de trascendencia estratégica para la nación, será determinante el papel de vanguardia del Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado.
Demanda actualizar e innovar lo relacionado con el papel del Partido, la militancia y el militante en la empresa estatal socialista, en las empresas privadas y en la comunidad, además de estimular y propiciar el fomento de espacios de debate teórico y práctico continuos sobre los problemas cotidianos y perfeccionar y actualizar las dinámicas de funcionamiento de las organizaciones de masas y sociales.
Se impone una conducta ética cada vez más elevada entre todos los que ocupamos responsabilidades de dirección, que guíe cada decisión que tomemos”.
“La Revolución se encuentra amenazada militarmente por el régimen fascista estadounidense que, como hemos advertido y sostenemos, solo traería terribles e impredecibles consecuencias para la paz regional y un innecesario costo en vidas humanas de cubanos y estadounidenses, que jamás deseamos.
No hay nada, absolutamente nada, que justifique ni la agresión ni las amenazas. Los planes contra Cuba se gestan sobre bases falsas y se alimentan de las más burdas mentiras y manipulaciones.
Con tantas o más mentiras se trata de construir un pretexto para una agresión militar a Cuba, sobre la base del ridículo y patético relato de que esta pequeña isla subdesarrollada es una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Es así como actúa el imperio: no solo destruye, sino que además construye el dispositivo discursivo para que la destrucción parezca merecida e inevitable.
Ante este eventual escenario no permanecemos impasibles. No deseamos una guerra con Estados Unidos, somos un pueblo de paz.
El Gobierno de Estados Unidos conoce perfectamente bien la disposición de Cuba a encontrar, por la vía del diálogo, solución a las diferencias bilaterales y avanzar hacia una relación de entendimiento sobre la base del respeto a nuestros derechos soberanos”.
“El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable. No somos una nación en disputa ni una colonia; somos un pueblo soberano que ha decidido su destino.
La historia nos ha enseñado que, en los momentos más oscuros, cuando el imperio aprieta el cerco y las dificultades parecen insuperables, el pueblo cubano encuentra en su unidad la fuerza para sobreponerse.
Eso nos legó Fidel: la convicción de que no hay situación, por complicada que parezca, sin una salida posible. Y esa salida la encontramos cuando unimos la inteligencia con el corazón, cuando trabajamos con dedicación”.
La entrada “Las transformaciones que implementamos no son para más capitalismo, sino para avanzar en la construcción socialista”: Miguel Díaz-Canel se publicó primero en El Siglo.
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