Madrid, 22 mar (EFE).- España goza de un patrimonio natural, económico y cultural constituido por las vías pecuarias y caminos públicos, una red de más de 125.000 kilómetros de rutas tradicionales para la trashumancia y como corredores para la conservación de la biodiversidad, datos enmarcados en el Día de las Vías Pecuarias, este 22 de marzo.
Las vías pecuarias por donde circula aún el ganado en busca de mejores pastos están protegidas desde 1273, con la creación por parte del rey Alfonso X del Concejo de la Mesta, la asociación de ganaderos castellanos y leoneses que sirvió para impulsar el comercio de lana a escala internacional.
Estas vías constituyen un legado natural que persiste en algunos lugares en España, ayudando a conservar la biodiversidad y la conectividad ecológica, pero que en otros ha sido ocupado para otros usos, entre ellos la construcción de viviendas.
La importancia de estos caminos se remarcó con la declaración de la trashumancia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2023 por parte de la Unesco a propuesta de España, reconociéndola como una práctica de pastoreo estacional fundamental y un "patrimonio vivo".
Esta red de caminos, algunos ya en desuso, sirvió en la antigüedad para la transmisión de cultura, noticias y conocimientos, y generó unos beneficios sociales y económicos para las personas y las localidades por donde pasaban.
Según el portal del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, los desplazamientos de ganado han configurado "una tupida red de más de 125.000 kilómetros de longitud y 425.000 hectáreas de superficie"; una vía pecuaria incluye no solo el camino, sino también los pastos a su alrededor para alimentar al ganado.
Las cañadas reales, corredores de hasta 76 metros de ancho, son las vías de mayor tamaño, y se conectan con otras de menor anchura, que se conocen como cordeles (37,5 metros), veredas (20 metros) o coladas -las más angostas-; todas ellas, junto con descansaderos y otras infraestructuras, forman la Red General de Vías Pecuarias (RGVP).
La Red Nacional de Vías Pecuarias está constituida por la Cañada Real de la Plata o Zamorana; Cañada Real Leonesa Occidental; Cañada Real Leonesa Oriental; Cañada Real Burgalesa; Cañada Real Segoviana; Cañada Real Galiana; Cañada Real Soriana Occidental; Cañada Real Soriana Oriental; Cañada Real Conquense.
Asimismo esta red está formada por Vías Pecuarias del Pirineo Occidental-Valle del Ebro-Sistema Ibérico Occidental; Vías Pecuarias del Pirineo Central-Tierras Bajas; Vías Pecuarias del Pirineo Oriental-La Marina; Vías Pecuarias de la Cuenca Mediterránea.
Según LIFE Cañadas, la red de vía pecuarias tiene 126.185 kilómetros distribuidos entre Asturias con 16.272 kilómetros, La Rioja (2.167 km), Castilla y León (28.479 km), Comunidad de Madrid (3.731 km), Extremadura (7.419 km), Andalucía (30.897 km), País Vasco (1.045 km); Aragón (4.207 km); Cataluña (8.304 km); Castilla-La Mancha (12.665 km); Comunidad Valenciana (10.999 km).
Desde Ecologistas en Acción (EA) y la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos (PICP) apuntan como problemas fundamentales para las vías pecuarias la usurpación por propietarios colindantes que impide su uso público, el incumplimiento por parte de las Administraciones Públicas en muchos casos de sus obligaciones de defensa y mantenimiento, así como que se prioricen los usos particulares, lucrativos y en ocasiones excluyentes contrarios al interés general.
Ambas organizaciones señalan que las vías pecuarias, "cumplen (y deben cumplir) funciones ecológicas como espacios naturales que articulan el territorio, corredores de biodiversidad y lugar de encuentro de multitud de especies, entre ellas el ser humano". EFE
completa toda los campos para contáctarnos