Los seis imputados por el homicidio de Alejandro Águila compartían orígenes. Casi todos venían de la población 5 Pinos y tenían historiales violentos o de adicciones. Sólo uno de ellos escapaba de ese molde. Un joven de 23 años, sin antecedentes, que era el goleador de su equipo de barrio. Incluso hoy, nadie entiende cómo terminó en ese grupo aquella noche que cambiaría su vida.
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