Una clienta fue víctima de phishing y perdió sus ahorros en una maniobra que incluyó transferencias sospechosas al exterior. Una sentencia determinó que la entidad falló en su deber de seguridad y la condenó a pagar más de $26 millones. ¿Por qué el juzgado consideró que el banco fue responsable a pesar de que la mujer fue engañada?
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