París, 27 ene (EFECOM).- El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, superó este martes dos nuevas mociones de censura presentadas por la extrema derecha y por parte de la izquierda, y acelera en la adopción definitiva de los presupuestos de 2026, que pueden quedar definitivamente aprobados a principios de la próxima semana.
La moción de censura presentada por el ala izquierda, pero sin el Partido Socialista, en reacción a la decisión de Lecornu de invocar de nuevo el artículo 49.3 para aprobar la parte de gastos sin voto parlamentario y la totalidad del presupuesto general del Estado para 2026, sólo fue respaldada por 267 diputados (eran necesarios 289), anunció la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet.
Como se esperaba, la Asamblea Nacional rechazó también la segunda moción de censura presentada por la Agrupación Nacional y sus aliados, que fue debatida y votada después, con tan solo 140 votos a favor.
El fracaso de ambas mociones significa que el proyecto de ley de finanzas se aprobará en segunda lectura, tras pasar por el Senado.
Lecornu ya superó otras dos mociones, ligadas a los presupuestos el pasado viernes. Entonces fue por la parte de ingresos de los mismos, mientras que en esta ocasión se refirió a la parte de los gastos.
El proyecto de presupuestos, que el Gobierno ha consensuado con los socialistas y con la derecha moderada, prosigue ahora su trámite y llegará este jueves al Senado, donde los conservadores tienen mayoría absoluta y donde está previsto que sea rechazado en su conjunto.
Eso acelerará el trámite, puesto que permitirá que vuelvan el mismo viernes a la Asamblea Nacional para una segunda lectura. Está previsto que, de nuevo, Lecornu los adopte sin voto parlamentario, lo que le expondrá a otras dos mociones de censura, que pueden ser debatidas a principios de la semana próxima.
En el previsible caso de que sean rechazadas, las cuentas de 2026 quedarán definitivamente adoptadas.
Eso supondrá una bocanada de oxígeno para el Ejecutivo y para el presidente, Emmanuel Macron.
Hace unos meses la esperanza de vida del Gobierno Lecornu parecía corta, pero el primer ministro ha sabido maniobrar en una Asamblea en la que carecía de mayoría para lograr la principal tarea que le encargó el presidente, adoptar unas cuentas para este año.
De lo contrario, Macron se habría visto obligado a disolver la cámara baja y convocar unas legislativas en las que los sondeos auguraban una caída de sus votos y una subida de la extrema derecha.
Para evitarlo, Lecornu ha otorgado concesiones a los socialistas, como el mantenimiento del gasto social y de los subsidios de desempleo, o la congelación de los impuestos a los particulares, que se suman a la congelación del retraso de la edad mínima de jubilación hasta los 64 años que ya habían conseguido a finales del año pasado para adoptar las cuentas de la Seguridad Social.
El proyecto del Gobierno prevé mantener el déficit público en el 5 %, dentro de la trayectoria para la que se había comprometido con Bruselas y que prevé situarlo por debajo del 3 % en 2029.
Para ello, las cuentas incluyen importantes recortes en los gastos de funcionamiento del Estado, salvo en los Ministerios de Defensa, que incluye un importante incremento del gasto militar para afrontar la difícil situación geopolítica actual, Interior, Justicia, Educación y Transición Energética.
Además, el proyecto gubernamental prolonga el impuesto especial a las grandes empresas ya introducido en las cuentas de 2025, que prevé recaudar unos 8.000 millones de euros entre las 300 mayores sociedades del país.
Con esas medidas, a algo más de un año de las próximas presidenciales, el Ejecutivo renuncia a algunas de las líneas clave del mandato de Macron, como la reforma de las pensiones o la congelación de los impuestos empresariales.
Pero evita un nuevo adelanto electoral como le reclama la extrema derecha de Marine Le Pen y la izquierdista La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. EFECOM
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