El Ciudadano
En un acto realizado este jueves 12 de febrero en su sede central de Santiago, la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT) conmemoró su 73° aniversario, recordando su fundación en 1953 como un hito de unidad del movimiento sindical impulsado por Clotario Blest.
La actividad, que contó con una alta convocatoria de dirigencias y organizaciones sociales, según destacó ElSiglo.CL, fue el escenario para que el secretario general de la multisindical, Eric Campos, realizara un profundo análisis histórico y político del momento que vive el país. En la instancia, se recibió un gesto de memoria histórica por parte del Partido Comunista, cuyo presidente, Lautaro Carmona, destacó a la CUT como la “continuidad histórica de la central fundada por Clotario Blest y notables dirigencias sindicales”, subrayando su rol como “herramienta de lucha y dignidad del mundo del trabajo”.
Eric Campos, resaltó ElSiglo.CL, valoró el sentido de la conmemoración, señalando que la fundación de la CUT, en un congreso que se extendió por cuatro días en el Teatro Coliseo, fue “un momento de inflexión y de síntesis para la clase trabajadora”. En su reflexión, abordó el “siglo corto” de la clase obrera en Chile, marcado por luchas que conquistaron derechos fundamentales como la Ley de la Silla, en un contexto de tragedias como la Escuela Santa María de Iquique. Destacó que la unidad alcanzada en 1953 fue posible porque “incluso los partidos hegemónicos cedieron liderazgo a Clotario Blest porque era un constructor de unidad”. Además, recalcó que la CUT no fue debilitada por disputas internas, sino por la dictadura cívico-militar que, con el Plan Laboral de José Piñera, fragmentó el sindicalismo al imponer la negociación a nivel de empresa. “El problema no es cuántas centrales hay, sino los miles de sindicatos que no están en ninguna. El desafío es construir unidad social, porque nuestro rol no es solo gremial, es sociopolítico”, afirmó.
Frente al escenario político actual, Campos advirtió que “la derecha repite un libreto conocido donde el empresariado busca ejercer directamente el poder”. Ante esto, planteó dos ejes centrales para la Central: la unidad social y la autonomía sindical. “La unidad solo de partidos no alcanza; necesitamos unidad con el pueblo. Y la CUT se va a relacionar con los gobiernos desde la autonomía”, indicó.
Finalmente, de acuerdo a lo publicado por ElSiglo.CL, expresó solidaridad internacional con los pueblos de Gaza y Cuba, que enfrentan “lógicas de asfixia”, y valoró los avances en derechos individuales como la rebaja de la jornada laboral, pero insistió en que la lucha por la negociación ramal es una disputa que debe darse también en las calles, pues “el gobierno avanzó en derechos individuales, pero no estamos conformes con el retraso del proyecto de negociación por rama”.
La conmemoración de los 73 años de la CUT es, inevitablemente, un reencuentro con la figura de su fundador y primer presidente, Clotario Blest Riffo. Nacido en Santiago en 1899 y formado en el Seminario Pontificio, Blest fue profundamente influenciado por el sacerdote jesuita Fernando Vives, quien le transmitió la necesidad de un rol activo de los católicos en las luchas sociales. Trabajando como funcionario público en la Tesorería General de la República, tomó conciencia de las carencias de sus compañeros y dedicó su vida a la organización sindical, a pesar de que la ley no permitía la sindicalización de los empleados fiscales. Su incansable labor lo llevó a fundar la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) en 1943 y, finalmente, a materializar el sueño de la unidad de todos los asalariados con la creación de la Central Única de Trabajadores (CUT) en 1953, ejerciendo su presidencia hasta 1961.
Defensores de derechos humanos destacan que la trascendencia de Blest radica en haber utilizado todos los medios pacíficos a su alcance —negociaciones colectivas, huelgas generales como las de 1954, 1955 y 1956, y columnas de opinión— para visibilizar y canalizar las demandas de los trabajadores en un contexto político adverso. Su legado, sin embargo, trasciende lo meramente gremial. Durante la dictadura de Augusto Pinochet, Blest se convirtió en una férrea oposición a la violación de los derechos humanos. Refundó el Comité de Defensa de los Derechos Humanos, acogió a víctimas en su hogar y colaboró en la fundación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, cuya sede funcionó por años en su propia casa. Por esta labor humanitaria, en 1980 fue patrocinado para el Premio Nobel de la Paz. Como lo describe Memoria Chilena, en sus últimos años, su figura de larga barba blanca, mameluco azul y cordón franciscano se volvió un ícono de coherencia y lucha, falleciendo en Santiago el 31 de mayo de 1990.
La entrada Legado de Clotario Blest en los 73 años de la CUT: La defensa de los derechos de los trabajadores más presente que nunca se publicó primero en El Ciudadano.
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