Santa Cruz de Tenerife (España), 12 jun (EFE).- El último día de la visita de una semana a España del papa León XIV acabó este viernes en la isla de Tenerife, a donde le habría gustado al ya fallecido papa Francisco acudir por el drama migratorio que sufre el archipiélago canario, situado en el océano Atlántico.
El pontífice dedicó su homilía de la misa de despedida a pedir que Tenerife no se reduzca solo al turismo y al comercio, y previamente escuchó los testimonios de algunos migrantes del centro de acogida Las Raíces, quienes no piden "compasión", sino "respeto y humanidad".
León XIV pidió en la homilía de su misa de despedida "no reducir todo a comercio y beneficio", en una alusión a la "vocación turística de Tenerife" frente a las cerca de 40.000 personas que le escuchaban desde el puerto de la capital isleña, Santa Cruz de Tenerife.
El pontífice recordó una observación del papa Francisco sobre el desequilibrio, que mueve a muchas personas a hacer las cosas "a toda velocidad para sentirse ocupadas", en una prisa constante que las lleva a "atropellar todo lo que tienen alrededor" y que impacta en el ambiente.
El papa incidió, una vez más, en el asunto que le llevó hasta las Canarias -el drama migratorio-, para dar las gracias a los tinerfeños "por lo que son y por lo que hacen" en un lugar de "rostro amigo", hospitalario de personas" y de "comunidades fraternas".
Más allá de la misa multitudinaria y de las imágenes oficiales, fueron miles las historias personales que marcaron un día que muchos recordarán durante toda su vida.
Desde las nueve de la mañana numerosos asistentes comenzaron a llegar al puerto de Santa Cruz de Tenerife, el gran escenario elegido para el acto central de la visita papal a la isla, para asistir a la última misa y acto que León XIV ofreció en este viaje a España.
La espera, que se prolongó durante más de cuatro horas, estuvo marcada por el intercambio de experiencias entre desconocidos que compartían un mismo objetivo: presenciar de cerca un acontecimiento que muchos consideraban irrepetible.
"Que no se nos mire solo como migrantes, números o documentos, sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza": Esta fue la petición que expresaron este viernes ante León XIV los migrantes del centro de acogida Las Raíces de Tenerife, que agradecieron al pontífice "su corazón cercano" con el drama migratorio.
En su visita al centro, el pontífice escuchó el testimonio de Theodor Faye, nigeriano, y la joven Bousso Diouf, en representación de los usuarios que se alojan en este centro en el que se atienden las necesidades básicas y se da orientación a las personas que llegan a la isla por llamada ruta canaria, que va desde África occidental a las Canarias, y es la más mortífera del mundo.
"No pedimos privilegios; no pedimos compasión, pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad", reivindicó Diouf ante el papa, y añadió: "Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal".
Por su parte, León XIV aseguró que las migraciones "pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos", en un discurso pronunciado en francés para que le pudieran entender los migrantes del centro, que proceden sobre todo de Senegal.
"Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial", sentenció.
El papa, además de pedir acogida para los migrantes respetando su historia, también les instó a ellos a abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, que aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común, en un discurso en la plaza del Cristo de La Laguna, en Tenerife.
León XIV lanzó también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan rutas de muerte: "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina".
El rey de España, Felipe VI, despidió por la tarde en el aeropuerto Tenerife Norte al papa.
Culminó así un viaje de 7 días de más de 2.800 kilómetros, la distancia que León XIV ha recorrido durante su primera visita a España, en la que pasó por Madrid, Barcelona y las islas canarias de Gran Canaria y Tenerife. EFE
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