La industria del manga se ha empeñado en que siempre hay que ir a más, siempre hay que ser más importantes, más productivos, mejores. Sin embargo, hubo un mangaka que rompió con la norma y siempre quiso pasar desapercibido: la obsesión por el anonimato de Akira Toriyama llegó a tal punto que, cua…
Artículo original publicado en SensaCine
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