Durante décadas, los investigadores han cartografiado el continente helado, encontrando enormes depresiones y lagos subglaciares que nos han dejado maravillados. Hasta ahora, estas formaciones se estudiaban como piezas aisladas de un puzzle geológico; sin embargo, un nuevo estudio ha dado un vuelco a esta visión.
La demostración. Este estudio ha sido publicado en Nature Geoscience y acaba de demostrar que las grandes cuencas de la Antártida Oriental no son accidentes independientes, sino que forman parte de una única y gigantesca provincia tectónica en forma de abanico.
El abanico tectónico. El equipo de investigación, utilizando una combinación de datos de topografía subglacial, gravedad y magnetismo, propone que toda esta vasta región es el resultado de un proceso de extensión rotacional distribuida.
Para entenderlo, podemos imaginar la corteza terrestre en esta zona abriéndose y estirándose de forma asimétrica, desplegándose como si fuera un abanico. Este colosal movimiento tectónico convierte a la Antártida Oriental en uno de los mayores ejemplos conocidos de extensión rotacional en corteza continental de todo el planeta.
El inicio. El origen de esta cicatriz continental está íntimamente ligado a la historia de nuestro planeta, en concreto a las fases tectónicas vinculadas a la fragmentación del supercontinente Gondwana y a la dramática separación entre la Antártida y Australia. Al separarse las masas terrestres, la corteza se estiró y fracturó, dejando esta "topografía rebotada" que hoy yace oculta bajo kilómetros de hielo.
Su importancia. Más allá del indudable valor geológico e histórico, entender esta estructura tiene una aplicación práctica y urgente, ya que la Antártida es el gran termostato de la Tierra y su estabilidad es clave frente al cambio climático.
La topografía que hay debajo de la capa de hielo antártica actúa como un molde que condiciona absolutamente todo lo que ocurre en la superficie. Esto se ve por ejemplo, en cómo la forma del lecho rocoso controla el flujo de los glaciares actuales y determina cómo se distribuyen los sistemas de lagos y cuencas subglaciales. Es por ello que, si queremos predecir con precisión matemática cómo responderá el hielo antártico al calentamiento global y cómo fluirá hacia el océano, necesitamos conocer al milímetro la "tubería" tectónica sobre la que descansa.
Su misterio. Aunque el artículo de Nature Geoscience logra unificar bajo un mismo marco teórico estructuras tan masivas como las cuencas de Wilkes y Aurora, los autores mantienen la cautela científica. La edad exacta en la que se formó esta provincia en abanico y el mecanismo geodinámico fino que la desencadenó siguen siendo, en gran medida, interrogantes abiertos, y esto hace que todavía se tenga que trabajar para averiguar con exactitud cuándo se darán los movimientos de la corteza antártica.
Imágenes | Tam Minton Nature
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La noticia
Llevamos décadas mapeando la Antártida. Acabamos de descubrir que sus mayores cuencas forman un único "abanico" tectónico
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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