Llevar la energía eólica a 100 km de la costa parecía imposible. Hasta que China ha botado su nuevo "corazón" metálico

Llevar la energía eólica a 100 km de la costa parecía imposible. Hasta que China ha botado su nuevo

Una mole de acero de 25.000 toneladas, con la superficie de un campo de fútbol y la altura de un edificio de 15 plantas, surca ahora mismo el océano a bordo de un inmenso buque semisumergible. El último gran hito de la ingeniería asiática ya está en marcha. Este coloso acaba de zarpar desde el puerto de Nantong, en la provincia oriental de Jiangsu, en un viaje de 1.090 millas náuticas hacia el sur de China.

El protagonista de esta travesía monumental se llama "Hai Feng Zhi Xin", que traducido al español significa "corazón del viento marino". Tal y como destaca un comunicado oficial recogido por la agencia PR Newswire, se trata de la estación convertidora en alta mar más grande del mundo, construida por la empresa estatal Shanghai Zhenhua Heavy Industries Co., Ltd. (ZPMC). Su destino son las aguas frente a la ciudad de Yangjiang, donde se conectará a los mastodónticos parques eólicos marinos Qingzhou V y Qingzhou VII, operados por la corporación Three Gorges.

El "cuello de botella" de la eólica marina. Para entender la magnitud de este proyecto, hay que comprender el problema histórico al que se enfrentaba el sector eólico. Como explica la agencia de noticias Xinhua, hasta ahora, el desarrollo de la energía eólica en alta mar chocaba contra un muro físico. Los aerogeneradores convencionales producen electricidad en corriente alterna (AC). El problema es que transmitir esta corriente alterna a través de cables submarinos a largas distancias provoca unas pérdidas de energía severas e inasumibles.

Esta limitación técnica obligaba a los ingenieros a construir los parques eólicos en aguas relativamente poco profundas y muy cerca de la costa. Sin embargo, el recurso eólico es mucho más fuerte, estable y constante a medida que te adentras en mar abierto. Ahí es donde entra en juego la solución tecnológica de este nuevo proyecto ya que actúa como el adaptador de corriente más grande del planeta. Recoge la energía generada por nada menos que 163 turbinas eólicas, aumenta su voltaje y convierte esa corriente alterna en corriente continua (DC).

Entonces, ¿por qué cambia esto las reglas del juego? Porque la corriente continua puede viajar cientos de kilómetros bajo el agua con una pérdida de energía mínima. La plataforma ostenta una capacidad unitaria récord de 2.000 megavatios (MW) y opera con un sistema de transmisión de corriente continua flexible de ±500 kilovolts (kV). Además, es pionera en el uso de cables submarinos de ±525 kV para estas distancias.

Esta conversión técnica desbloquea el acceso a recursos eólicos de alta calidad situados a más de 100 kilómetros de la costa, haciendo que la eólica en aguas ultraprofundas sea por fin comercialmente viable. Cuando esté a pleno rendimiento, este "corazón" metálico bombeará 6.000 millones de kWh de electricidad limpia al año, una inyección vital para los esfuerzos de descarbonización de la industrializada región de Guangdong.

Un gigante de 25.000 toneladas. Construir una central eléctrica en medio del furioso océano profundo no es una opción viable. El proyecto se abordó como un gigantesco juego de piezas modulares. El ensamblaje, la integración de todos los equipos y la instalación progresaron en paralelo en tierra firme (Nantong), exigiendo un nivel de coordinación en la cadena de suministro sin precedentes.

Yan Bing, especialista sénior de ZPMC citado por PR Newswire, explica que adoptaron un modelo de construcción integrado de "ensamblaje en tierra, transporte como una sola unidad e instalación por flotación (float-over)". Este método de instalación en alta mar es de una complejidad abrumadora, ya que requiere una precisión de ajuste de nivel milimétrico en medio de las fuertes corrientes oceánicas para encajar la superestructura.

Una vez encajado en su lugar, el entorno de trabajo de la plataforma será implacable. Como detalla Xinhua, operará de forma totalmente autónoma, sin tripulación humana permanente, controlada a través de sistemas de mantenimiento inteligente y monitorización remota. En su interior, una densa red de sistemas eléctricos, de ventilación y de control de incendios ha sido especialmente blindada para resistir la altísima salinidad y la humedad corrosiva del océano profundo.

La urgencia de este megaproyecto. Esta hazaña está dentro del 15º Plan Quinquenal de China (2026-2030). El país asiático se ha fijado el objetivo de alcanzar los 100 gigavatios (GW) de capacidad instalada de energía eólica marina para 2030.

El problema de China es que sus recursos eólicos cercanos a la costa se están saturando rápidamente. Apenas en febrero de este año, el país conectó a la red la primera turbina eólica marina de 20 megavatios en la provincia de Fujian (fabricada enteramente con componentes nacionales), seguida de la instalación de la plataforma eólica flotante más grande del mundo en Yangjiang.

Los 100 kilómetros de distancia a la costa han dejado de ser una frontera inquebrantable. Con el encendido inminente de su nuevo nodo energético, China no solo alivia el hambre de energía de sus zonas costeras, sino que establece un modelo técnico replicable que demuestra al mundo entero que el futuro de la energía limpia requiere, irremediablemente, perder de vista la orilla.

Imagen | Xu Congjun/Xinhua

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La noticia Llevar la energía eólica a 100 km de la costa parecía imposible. Hasta que China ha botado su nuevo "corazón" metálico fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Junio 2, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 32 visitas 2165530

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