A principios de los 90, Guillermo del Toro estaba en la ruina financiera. Tras intentar financiar Cronos se había quedado con unas deudas abrumadoras. Durante la producción, el dinero que había prometido un inversor estadounidense nunca se materializó, lo que dejó a la película sin fondos…
Artículo original publicado en SensaCine
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