Mónica Collado
València, 7 jun (EFE).- Los artistas falleros reivindican ayudas directas que mitiguen la subida de precio del corcho por la guerra de Irán y acabar con el intrusismo a través de concursos que exijan titulaciones, así como reconocer el oficio como profesión, entre otras medidas para salvar un sector que "está mal".
Así lo cuenta a EFE el maestro mayor del Gremio de Artistas Falleros, Vicente Julián, que detalla que, tras la Fallas de 2026, la situación de los falleros "es muy positiva y su salud está bien", con 130.000 censados y "una subida importante tras la pandemia", pero los artistas falleros, "el eje principal" de la fiesta porque hacen los monumentos falleros, tienen "serios problemas".
Julián explica que los artistas contratan y cierran presupuestos y saben que les van a pagar, pero no se contempla la subida de precio de los materiales. "De hecho, desde marzo hasta ahora ha subido el corcho un 30 % por la guerra de Irán, que ha afectado mucho, y va a ir subiendo más", sostiene.
Lamenta que ese incremento de costes siempre lo pague el taller del artista fallero y no se reparta con la comisión fallera que los contrata.
"La guerra de Irán está afectando mucho. Hay dos plantas donde se fabrica el componente para hacer el corcho, una en Francia y otra en España, paralizadas por los altos costes de fabricación", resalta.
Precisa que han pedido a los compañeros que tengan en cuenta ese incremento de materiales y que presenten fallas más pequeñas en todos los aspectos: "En ninots, en altura, en volumen, en todo, porque hay que hacer rentable el oficio y los talleres", apunta.
También apela a la "responsabilidad de las comisiones falleras" para que no contraten a nadie "sin titulación ni acreditación profesional ni competencias adquiridas" para hacer fallas, ya que el intrusismo es uno de los factores que afectan al sector.
A su juicio, "si en los concursos se pidiera exclusivamente titulación y acreditación profesional para participar en ellos, el intrusismo desaparecía", y pide "copiar" a las Hogueras de Alicante, que ya lo hacen así.
También apunta a la falta de relevo generacional como otro de los problemas que afectan al sector porque, aunque "está la titulación del grado superior de artista fallero y de escenografía, cuando los chavales acaban de estudiar, con 20 o 22 años, no pueden montar un taller".
Las administraciones "tienen que apoyar el relevo generacional para garantizar el mantenimiento del oficio", defiende, y recuerda que el artista fallero ni siquiera está en el catálogo de profesiones, pese a que la Fallas son Patrimonio Inmaterial de la Unesco.
En ese aspecto, sostiene que, al igual que el cine tiene "un traje a medida con subvenciones", se pueden ofrecer ayudas que repercutan directamente en los talleres falleros y puedan "recuperar lo que estamos perdiendo", apostilla.
A su juicio, para evitar estar igual dentro de un año, "se tienen que empezar a tomar medidas ya, aunque algunas sean impopulares", como restringir y regular los concursos para hacer fallas, algo que depende de los ayuntamientos. "No cuesta nada y se puede hacer ya", afirma.
También insta al Congreso a aprobar el reconocimiento de la profesión, un punto en el que considera que "se tienen que implicar todas las administraciones, la central, la autonómica, la provincial y las locales". EFE
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