Noemí Jabois
Beirut, 17 abr (EFE).- El director general de Antigüedades del Líbano, Sarkis Khoury, advierte de los daños "directos e indirectos" que los bombardeos israelíes han causado en la importante necrópolis romana de Tiro (sur) y del "serio" riesgo al que ha quedado expuesta debido a las fuertes vibraciones.
En una entrevista con EFE en Beirut, explica que un ataque registrado en las inmediaciones de este recinto patrimonio de la humanidad por la Unesco a comienzos de marzo provocó daños "directos" en el muro y en el museo que todavía estaba en construcción en su interior.
Con un arco romano del triunfo del siglo II y un hipódromo de la misma época considerado como uno de los más grandes del imperio, la necrópolis de Al Bass ya había sido objeto de medidas de protección como el traslado de piezas móviles a otras zonas menos golpeadas por el conflicto.
"Las piezas arqueológicas más importantes las trasladamos a lugares seguros, pero no es suficiente porque aunque movamos las piezas pequeñas, el sitio en sí no se puede trasladar. Ese lugar tiene un valor universal excepcional y debe preservarse tal y como es", sentencia Khoury.
Además, el responsable avisó de que más adelante aún deberán realizar estudios detallados para poder abordar la restauración, al destacar las consecuencias de las vibraciones que registró "todo el lugar" a causa de las explosiones tan fuertes ocurridas a pocos metros de distancia.
"Las estructuras arqueológicas son frágiles y estas vibraciones suponen un riesgo serio, ya que a medio plazo dentro de tres o cuatro años, una vez hayan estado expuestas a lluvias, pueden aparecer grietas que causen daños importantes", apunta el director.
Esta misma semana, su departamento tuvo que presentar una queja urgente ante la Unesco después de que fuera atacado un templo de importancia tanto para cristianos como musulmanes en la zona de Chamaa, también en el sur del país, y con estatus de protección reforzada desde la guerra de 2024.
"El sitio de Chamaa no es la primera vez que es atacado por Israel, es la segunda desde que lo clasificamos en 2024", declara Khoury.
"Además, recibimos información de que el lugar está siendo arrasado con excavadoras debido a los combates, por eso presentamos una queja ante la ONU y ante la Unesco, y pedimos protección internacional para este lugar", agrega.
Chamaa se suma a otras víctimas culturales de los conflictos que ha vivido el Líbano en los últimos tres años; como los castillos cruzados de Tebnine y Beaufort, el mercado de Nabatieh y "muchos edificios históricos" bombardeados en otras localidades meridionales como Yaroun o Blida.
El director general de Antigüedades subraya que solo en la guerra anterior quedaron completamente destruidos unos 40 pueblos, incluidos cementerios parte de su memoria, y olivares o algarrobos parte de su identidad.
"En casi cada pueblo hay un sitio arqueológico, y cuando se destruye un pueblo, también se destruye su patrimonio", denuncia.
"El paisaje cultural y natural ha sido destruido en un intento de borrar la identidad y la historia de la zona. Como si nunca hubiera existido, cuando en realidad esta región tiene más de cinco mil años de historia", comenta Khoury.
Según el responsable de Antigüedades, han conseguido que un total de 73 sitios del país queden amparados por el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya, para la protección del patrimonio cultural durante conflictos armados.
En concreto, 34 sitios fueron inscritos durante la guerra de 2024 y otros 39 lograron el estatus este año. Este patrimonio, esparcido por todo el país pero sobre todo en las zonas "más expuestas" a los ataques israelíes, ha sido marcado con el escudo azul, el emblema internacional reconocido por la convención.
El alto cargo afirma que no van a "quedarse callados" ante los ataques a su riqueza cultural y que tanto el Ministerio de Cultura como la Dirección General de Antigüedades están haciendo todo lo que pueden para preservarla, aunque reconoce que sus capacidades son "muy humildes".
"¿Qué puede hacer el Líbano cuando le caen toneladas de explosivos que borran a personas, edificios y hasta el propio terreno, cambiando la geografía y destruyendo carreteras?", plantea.
En 2024, un bombardeo impactó a muy poca distancia de las ruinas grecorromanas de Baalbek, en el este del país y una zona de relevancia histórica tan grande como la de Tiro. Khoury se pregunta qué pasa con los impactos en estas regiones donde puede haber restos históricos aún "bajo tierra".
"Destruir un sitio conocido es un crimen, pero destruir uno desconocido es aún peor, porque nos priva del conocimiento futuro. Hoy el mundo está perdiendo un patrimonio muy valioso, además de pueblos históricos con cinco mil años de historia", concluye. EFE
(foto)(vídeo)
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