Saná, 13 ago (EFE).- Los combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes hutíes se intensificaron en varios frentes del oeste y sur del Yemen durante las últimas 24 horas, con enfrentamientos en la provincia de Taiz, mientras los insurgentes redoblaron sus ataques en el mar Rojo, informaron este jueves fuentes militares a EFE.
En las montañas del distrito de Haifan, al sur de la provincia de Taiz (suroeste) -controlada mayoritariamente por el Gobierno reconocido internacionalmente-, se registraron intensos combates en torno a varias posiciones, principalmente en el frente de la localidad Al Mafalis, a última hora del miércoles, añadieron las fuentes.
Los enfrentamientos estallaron después de que las fuerzas rebeldes intentaran avanzar hacia posiciones del Ejército yemení, unos combates que se producen junto con nuevos ataques con drones hutíes a lo largo de la costa del mar Rojo.
Mientras, en el este del país, al menos dos soldados del Ejército yemení murieron y otros 15 resultaron heridos en un ataque con drones hutíes contra un campamento militar en el desierto de Al Abr, ubicado en la provincia de Hadramut y cerca de la frontera con Arabia Saudí, aseguraron a EFE fuentes militares.
Los hutíes, respaldados por Irán, también reanudaron sus ataques contra el puerto de Moca (suroeste) y, según contaron residentes a EFE, se escucharon cañones antiaéreos intentando interceptar drones en la madrugada del jueves.
Moca se ha convertido recientemente en uno de los principales focos de la actual escalada, con ataques casi diarios desde la semana pasada, cuando los hutíes lanzaron decenas de misiles y varios drones contra el puerto y sus alrededores, causando una decena de muertos.
Además, el Ejército gubernamental informó de que su armada y guardacostas interceptaron embarcaciones hutíes sin tripulación cargadas de explosivos que intentaban penetrar en zonas restringidas a lo largo de la costa occidental, destruyendo dos de ellas.
Mientras, el jefe del Consejo de Liderazgo Presidencial del Yemen, Rashad al Alimi, rechazó el miércoles una tregua con los insurgentes hasta que el movimiento chií deponga las armas, en un momento en el que la violencia en el país árabe ha alcanzado niveles sin precedentes desde 2022.
La guerra del Yemen estalló en 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, y expulsaron al Gobierno. Desde entonces, se han hecho con el control de amplias zonas del noroeste yemení y administran esas áreas de manera relativamente funcional.
De hecho, la actual escalada de violencia estalló después de que el Ejército yemení bombardeara el aeropuerto de Saná, aunque los hutíes acusaron a Arabia Saudí de la acción y, posteriormente, impusieron un bloqueo marítimo en el mar Rojo contra el mayor productor de petróleo de la OPEP.
Arabia Saudí interviene en el Yemen desde 2015 al frente de una coalición militar en apoyo al Ejecutivo internacionalmente reconocido, y los hutíes acusan a la monarquía árabe de controlar el espacio aéreo y marítimo del país. EFE
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