El aporte de 1 millón de dólares a la PDI desde el Departamento de Estado, el acuerdo para exploración y explotación de tierras raras chilenas con intromisión estadounidense, la coincidencia del Presidente Kast con las tesis de Trump establecidas en la reunión denominada Shield of the Americas (Escudo de las Américas), y las posibles coordinaciones -no transparentadas- con el gobierno, agencias y entidades militares y de Inteligencia de Estados Unidos para combatir “el terrorismo de extrema izquierda” que incluye a comunistas, anticapitalistas y antiimperialistas. Datos y antecedentes.
“El Siglo”. Santiago. 2/8/2026. El acuerdo para que Estados Unidos desarrolle proyectos de extracción, procesamiento, explotación y suministro de minerales de tierras raras que están en territorio chileno, la entrega de fondos para reforzar el trabajo del FBI (Buró Federal de Investigaciones) con la PDI (Policía de Investigaciones), el fortalecimiento de una estrategia de coordinación público-privada estadounidense-chilena, acuerdos entre el Departamento de Estado y el Ministerio de Seguridad Pública, una reunión entre el actual Ministro de Defensa de Chile y el subsecretario de Estado estadounidense para Asuntos de Control de Armas y Seguridad Internacional, Thomas G. DiNanno, así como la coincidencia del Presidente José Antonio Kast con las tesis de Donald Trump establecidas en marzo de este año en Miami, en la reunión denominada Shield of the Americas (Escudo de las Américas), es parte de los lazos que se están construyendo en los meses recientes entre ambos gobiernos de corte ultraderechista.
Eso, pese a medidas ordenadas por el mandatario estadounidense de aplicar a Chile un arancel del 12.5% a exportaciones salidas de este país, que lastiman seriamente productos agrícolas y la madera, el vino, el salmón, entre otros. Partiendo de que la administración Trump considera que en Chile hay una realidad de “trabajo forzoso”, y dándole un zarpazo al gobierno de Kast que, por lo demás, tuvo reacciones disímiles, confusas y finalmente dóciles frente a las autoridades estadounidenses.
Pudo ser un traspié. Pero es claro que en materias estratégicas, que tienen que ver con recursos estratégicos chilenos y de seguridad, entre otras, Trump y Kast están avanzando en estrechar vínculos, lo que incluye a grandes empresarios y directores de consorcios privados y trasnacionales, y altos mandos policiales y militares. Claro que no todo se sabe y analistas no desechan colaboraciones confidenciales y ocultas en algunas materias.
De paso, Kast cede a las presiones de Trump en cuanto a, por ejemplo, no estrechar los vínculos con China, menos en áreas consideradas estratégicas o claves, y confirmó echar atrás proyectos como el cable submarino de fibra óptica, y varios otros estás entre detenidos y en la incertidumbre, sobre todo en el área minera y de tierras raras. Porque pese a reuniones de altos funcionarios chilenos con altos funcionarios chinos, incluidas visitas al país asiático y participación en la APEC, en el Gobierno de Chile se estaría siguiendo la directriz estadounidense de no ir muy allá en los vínculos y acuerdos con la República Popular China.
El Ministerio de Seguridad Pública de Chile y el Departamento de Estado de Estados Unidos (EU), suscribieron un acuerdo que incluyó la asignación de parte del Gobierno estadounidense de un millón de dólares para trabajos de la PDI, que posibilita la compra de equipamiento logístico y tecnológico, cooperaciones con el Ministerio Público e investigaciones en recintos penitenciarios chilenos, interrupción y desmantelamiento de redes de crimen organizado, y apoyo a la persecución penal de miembros de redes que infrinjan el derecho internacional.
También se mencionó que los recursos podrían destinarse a la compra de vehículos, computadores y tecnología para la investigación de delitos complejos.
Se habló en su momento que se trata de un acuerdo para coordinar acciones de combate al crimen organizado transnacional. Esa es una línea establecida desde el Departamento de Estado, entidades como el FBI, la DEA (Administración de Control de Drogas), la CIA (Central de Inteligencia Americana), el Departamento de Justicia, entre otras instituciones de EU, para hegemonizar, conducir y vigilar las operaciones policiales y de Inteligencia, incluso militares, en países de la región.
Es, se dijo, una enmienda a la Carta de Acuerdo sobre control de narcóticos y cumplimiento de la ley entre ambos países. Contempla, además, el fortalecimiento de capacidades institucionales para enfrentar amenazas como el narcotráfico, el ciberdelito y el lavado de dinero, mediante cooperación técnica, capacitación y apoyo a la coordinación entre agencias, e Inteligencia compartida.
En realidad, no se tendría toda la información de acuerdos, intercambios y colaboraciones entre el FBI, la DEA y la CIA con Carabineros y la PDI.
En este marco, habría que colocar atención a situaciones como la coincidencia de Kast con las tesis de Trump establecidas en la reunión denominada Shield of the Americas (Escudo de las Américas), y las posibles coordinaciones -no transparentadas- con el gobierno, agencias y entidades militares y de Inteligencia de Estados Unidos para combatir “el terrorismo de extrema izquierda” que incluye a comunistas, anticapitalistas y antiimperialistas, asunto abordado en Washington en un encuentro convocado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y al que asistió un funcionario de la Cancillería chilena. De esa reunión no se ha dado, de parte del gobierno chileno, ninguna información de contenidos y posibles acuerdos o colaboraciones.
También está presentes las cercanías en los vínculos entre las Fuerzas Armadas de Chile con el Ejército y la Armada (Navy) de Estados Unidos, que se consolida en adoctrinamiento y cursos para oficiales y tropa chilena en unidades estadounidenses, cursos de Inteligencia, y episodios como las maniobras militares de julio entre los dos países, en el ejercicio naval RIMPAC 2026 y el ejercicio aéreo Salitre 2026. Se sabe de la cercanía ideológica, y militar doctrinaria, técnica y táctica entre el Comando Sur de EU y los altos mandos militares chilenos, y con el Ministerio de Defensa de Chile.
Las tierras raras y/o minerales críticos constituyen un recurso natural estratégico para todos los países del mundo, y por ello hay un especial cuidado respecto a quién se asigna su búsqueda, investigación, extracción, procesamiento y explotación y, eventualmente, su venta o asignación a otros países.
Hay un criterio, sobre todo radicado en las potencias, de proteger las tierras raras, no permitir injerencias extranjeras y usarlas con fines estratégicos para el país. De hecho, esos minerales son considerados un asunto de seguridad nacional. Al parecer, ese no es el criterio de la administración de Kast.
Es así que este Gobierno firmó un acuerdo con Estados Unidos que despertó alertas y estableció cuestionamientos, ya que abrió de manera concreta la posibilidad de que EU participe directa y activamente de la extracción, procesamiento, explotación y suministro de minerales chilenos que son estratégicos, a través de corporaciones y entidades estadounidenses.
El Presidente, José Antonio Kast, y el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, suscribieron una Declaración Conjunta para el Establecimiento de Consultas sobre Minerales Críticos y Tierras Raras. El documento fue firmado por el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y el vicesecretario Landau.
Se informó que el texto apunta al apoyo mutuo en el suministro de minerales críticos, teniendo en cuenta que resulta fundamental para la seguridad nacional y las industrias comerciales de ambos países. Se recordó que los minerales críticos son esenciales para la producción de tecnologías avanzadas.
En cuanto al texto firmado se señaló que “las consultas buscarán abordar el desarrollo de mecanismos que fortalezcan las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras; la identificación conjunta de proyectos de interés para abordar brechas en las cadenas de suministro prioritarias; gestionar la chatarra de minerales críticos y tierras raras, con el fin de apoyar la diversificación de las mismas; y explorar mecanismos de financiamiento, tanto privados como estatales, para proyectos de inversión en minerales críticos”.
En el memorando suscrito con Estados Unidos, se establece un marco de cooperación orientado a promover la inversión, el intercambio de experiencias y el desarrollo de capacidades en distintas etapas de la cadena de valor, desde la exploración hasta el procesamiento de minerales críticos.
Paula Estévez Weinstein, subsecretaria de Relaciones Económica Internacionales de la Cancillería chilena, expresó que “este acuerdo refleja una estrategia de Estado para que Chile fortalezca su posición en minerales críticos, avanzando hacia mayor valor agregado, atracción de inversiones y desarrollo de capacidades. Se trata de una agenda que responde a los intereses del país y que se implementa plenamente dentro de nuestro marco legal, reforzando además la confianza con socios estratégicos y abriendo nuevas oportunidades de crecimiento”.
En una línea que no establece claramente la soberanía de minerales chilenos, ni el tratamiento de tierra raras locales, en un comunicado de la Cancillería chilena se señaló que “el texto (del convenio) considera que el apoyo mutuo en el suministro de minerales críticos resulta fundamental para la seguridad nacional y las industrias comerciales” de Estados Unidos y de Chile.
En medios de prensa y círculos empresariales se menciona a los consorcios privados y trasnacionales “Chilean Cobalt” y “Aclara Resources” ligados a la explotación de tierras raras. Hay afirmaciones que llaman la atención. Matías Pinto, socio de GeoGic Consulting, dijo que “estamos…ante una definición temprana del Gobierno de Kast de acercarse a Estados Unidos” y añadió que ese país “no solo busca asegurar acceso a minerales críticos, sino también reordenar ese mercado a su favor”. En tanto, Juan Ignacio Guzmán, GEO de GEM Mining Consulting, declaró que “de alguna forma Chile se compromete a dar seguridad a Estados Unidos en lo que son los minerales de interés para ellos”.
Se consideran minerales críticos el cobre, el litio, el cobalto y el níquel que son esenciales en la industria militar, de telecomunicaciones, fabricación de baterías, autos y buses eléctricos, turbinas eólicas, imanes industriales, etc.
Un hombre clave en los principales acuerdos tomados entre Estados Unidos y Chile fue Thomas G. DiNanno, subsecretario de Estado de EU para el Control de Armas y Seguridad International, quien, durante su visita a Chile, se reunió con el ministro de Defensa, Fernando Barros, el Fiscal Nacional, Ángel Valencia, la ministra de Ciencias y Tecnología, Ximena Lincolao, y la entonces ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert. No hay informes detallados de esos encuentros, pero es lógico apuntar a que irían en la idea de la administración de Kast de reforzar los lazos con Trump.
Todas las tratativas del alto funcionario del Gobierno de Trump estuvieron enmarcadas en el marco geopolítico donde las tierras raras y los minerales críticos tienen una importancia relevante, incluida la industria militar y de modernas tecnologías.
En el encuentro de DiNanno con Fernando Barros, se abordaron temas de amenazas a la seguridad regional, control de armas, y mejor colaboración y coordinación entre las fuerzas militares de Chile y EU, donde gravita con mucho los planes, acciones y colaboraciones establecidas por el Comando Sur de Estados Unidos.
A eso hay que agregar los vínculos con el secretario de Estado, Marco Rubio, y otros altos funcionarios civiles, militares y de la Inteligencia de EU. Mucho de los trabajos se viabilizan a través de las representaciones de entidades estadounidenses en su embajada en Santiago.
La entrada Los controversiales acuerdos y vínculos que se están tejiendo entre Trump y Kast se publicó primero en El Siglo.
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