Jerusalén, 28 may (EFE).- Ataques israelíes a aldeas cristianas e incidentes contra símbolos de esta religión en el sur del Líbano durante las últimas semanas han colocado en boca de todos la situación de esta minoría en Tierra Santa, pero multitud de iglesias locales llevan desde principios de año alertando de otra amenaza silenciosa: el sionismo cristiano.
La primera llamada de atención llegó ya a principios de enero, cuando un comunicado rubricado por las trece Iglesias cristianas históricas de Jerusalén -incluido el Patriarcado Latino y la Ortodoxa Griega- calificó de forma insólita al sionismo cristiano como una "ideología dañina" que "siembra confusión y perjudica la unidad".
Mike Huckabee, elemento disruptivo en Tierra Santa
El texto coincidía prácticamente con el primer año de Mike Huckabee como embajador de EE.UU. en Jerusalén, una figura que representa abiertamente esta corriente, que defiende la creación del Estado de Israel por cumplimiento de profecías bíblicas y sus políticas de ocupación de Cisjordania, donde financia asentamientos israelíes.
La inmensa mayoría de cristianos en Tierra Santa (considerando Israel y Territorios Palestinos, no Jordania) está, sin embargo, muy alejada del sionismo en esta ecuación que hace imposible separar religión de política.
Aproximadamente, 45.600 cristianos viven hoy entre Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este ocupado, mientras que unos 180.000 -el 80 % árabes- reside en Israel.
"Solo un embajador cristiano evangélico muy de derechas se puede atribuir el derecho de hablar por nosotros, pero tenemos nuestra voz", dijo a EFE el pastor luterano Mitri Raheb, que asegura que "la inmensa mayoría" se sienten palestinos.
El papel de este embajador, otrora pastor evangélico bautista, en el enorme revuelo suscitado en enero es crucial, pues, según confirmaron diversas fuentes a EFE, el origen del polémico comunicado fue una reunión el año pasado de Huckabee con el cristiano árabe-israelí Ihab Shlayan, una figura sionista evangélica muy criticada por las iglesias tradicionales de Jerusalén.
El sionismo evangélico estadounidense lleva décadas haciendo funcionar una engrasada maquinaria de apoyo económico, político y diplomático al Estado de Israel.
Organizaciones como Cristianos Unidos por Israel (CUFI, en inglés) o la Embajada Cristiana Internacional en Jerusalén (ICEJ) han invertido millones en propaganda sionista cristiana de Latinoamérica hasta Asia.
Una investigación del periódico israelí Haaretz reveló que el 'lobby' sionista cristiano gastó 65 millones de dólares de 2008 a 2018 en más de una decena de proyectos en asentamientos de colonos israelíes dentro de Cisjordania ocupada.
Esta partida no incluía la movilización por parte de otra entidades como Hayovel de 1.700 jóvenes, principalmente de iglesias evangélicas estadounidenses, para estas iniciativas.
Dicho periódico también reportó que Israel ha invertido desde 2018 unos 100 millones de dólares en mejorar su imagen en EE.UU., parcialmente a través de estos grupos evangélicos.
"Los cristianos sionistas en Occidente tienen un dilema porque han escuchado incluso de 'influencers' que en Palestina los cristianos tienen un gran problema por la ocupación (...) Así que Israel necesita crear nuevas voces locales", afirmó a EFE Omar Haramy, director ejecutivo de Sabeel, organización de Jerusalén que propugna la teología de la liberación cristiana.
Los cristianos de Tierra Santa sufren una pérdida poblacional a un ritmo tan vertiginoso que algunos líderes eclesiásticos, como el reverendo Raheb, consideran que, de seguir así, no tendrán presencia para 2050.
Dentro de territorios palestinos como Gaza, la comunidad se ha reducido a la mitad (unos 600 integrantes hoy). También han proliferado los ataques de colonos judíos contra cristianos, e igualmente padecen la denegación de permisos de movilidad para desplazarse inclusive al Santo Sepulcro.
Incluso al patriarca latino de Jerusalén, Pierbatista Pizzaballa, se le prohibió la entrada a este lugar, el más sagrado para el cristianismo, durante la pasada Semana Santa alegando cuestionables motivos de seguridad.
En Cisjordania, los cristianos son perjudicados por Israel "porque se les considera palestinos" y, dentro de las fronteras de Israel, sufren "discriminación" y "no tienen las mismas oportunidades", explicó a EFE Hana Bendcowsky, directora del Centro de Jerusalén para las Relaciones Judeo-Cristianas (JCJCR).
El número de cristianos en Israel ha aumentado desde la creación de este Estado, hasta los aproximadamente 180.000 ciudadanos actuales, pero la proporción que representan en la sociedad continúa estancada en un 2 %.
Más extrema es la situación en Jerusalén Este ocupado, que en este período ha pasado del 50 % a menos del 2 %; o en Belén, lugar del nacimiento de Jesús, que se precipitó del 80 % al 10 %.
Desde la oenegé Jerusalem Initiative, que trabaja con cristianos árabes-isarelies e impulsa también su reclutamiento en el Ejército de Israel, apuntaron a EFE que este desplome en Cisjordania se debe a un supuesto hostigamiento por parte de la Autoridad Nacional Palestina.
Tras múltiples entrevistas de EFE con feligreses y párrocos locales en Cisjordania, en lugares como Taybeh -único pueblo de mayoría cristiana en la zona-, la visión generalizada fue que, aunque en algunos casos también enfrentaban dificultades como minoría entre musulmanes, las políticas del Gobierno de Israel eran el mayor motivo que les empujaba a abandonar Tierra Santa.
Guillermo Azábal
completa toda los campos para contáctarnos