Vivimos en la que muchos consideran la edad de oro de la farmacología contra la obesidad, puesto que en los últimos años, medicamentos basados en los análogos del GLP-1 y otros receptores, como la semaglutida o la tirzepatida, han revolucionado el abordaje médico del exceso de peso, prometiendo resultados casi milagrosos. Sin embargo, la ciencia apunta que adelgazar mucho no significa automáticamente vivir mejor.
Un gran estudio publicado en The BMJ ha sacudido las expectativas médicas tras analizar montañas de datos clínicos. Con todo esto ha concluido que, a pesar de la drástica pérdida de peso que consiguen estos fármacos, la inmensa mayoría de ellos no logran mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes ni reducen de forma sustancial el riesgo cardiovascular tras un año de tratamiento.
Cómo lo han hecho. La investigación publicada no es un estudio pequeño, puesto que hablamos de una mastodóntica revisión sistemática y un metaanálisis en red que ha unificado los datos de 262 ensayos clínicos en los que participaron alrededor de 100.000 personas. En total, se puso bajo la lupa la eficacia y los riesgos de 19 fármacos contra la obesidad disponibles actualmente, como por ejemplo Ozempic.
El resultado. Pese a que es innegable el efecto que tiene para adelgazar, los datos apuntan que aquellos medicamentos que consiguen una mayor reducción de peso suelen ir acompañados de un peaje mucho mayor en forma de efectos secundarios. Es precisamente este peaje, sumado a factores como la pérdida de masa magra, lo que explica que, en las encuestas de los ensayos, los pacientes no reporten una mejora notable en su bienestar diario pese a que hayan conseguido perder peso.
Un puzle complejo. Este último macroestudio no es el único que ha intentado arrojar las luces y sombras de estos tratamientos tan conocidos, puesto que un metaanálisis publicado en Nature hace unos meses evaluó específicamente la eficacia y seguridad comparada entre tirzepatida, semaglutida y liraglutida. Los resultados ya anticipaban que la potencia clínica debía siempre sopesarse con la tolerabilidad de cada paciente.
Los expertos. José M. Ordovás, investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer, lo resume a la perfección en declaraciones a SMC:
"El estudio encaja con lo que ya sabíamos: algunos fármacos producen pérdidas de peso importantes, pero perder peso no significa automáticamente mejorar todos los aspectos de la salud. La báscula cuenta una parte de la historia, pero no toda".
Por su parte, José Pablo Miramontes González, médico internista en el Hospital Río Hortega de Valladolid, apunta que un año de seguimiento suele ser poco tiempo para ver mejoras milagrosas en infartos o mortalidad:
"El riesgo cardiovascular no depende solo del peso perdido, sino también de la edad, las enfermedades previas, la presión arterial y los lípidos".
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En Xataka | Creíamos que con el Ozempic la gente que adelgazaba hacía más ejercicio. Creíamos mal
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La noticia
Los expertos tienen claro que Ozempic no es perfecto: "Perder peso no significa automáticamente mejorar todos los aspectos de la salud"
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Xataka
por
José A. Lizana
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