Madrid, 11 ago (EFE).- El Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) ha animado este martes a la población a intensificar las medidas de prevención frente a picaduras de mosquitos, avispas, abejas o medusas, que se convierten cada verano en un problema de salud pública por las enfermedades que transmiten.
La mayoría de las picaduras son leves y de afectación local, pero pueden provocar síntomas muy distintos y de diversa consideración en función del animal y de la presencia de toxinas o microorganismos, han advertido los farmacéuticos en una nota.
Así, algunas personas pueden presentar solo una urticaria pero otras pueden desarrollar infecciones, un angioedema, problemas respiratorios, cardiovasculares, de coagulación o que afecten al sistema nervioso central, pudiendo llegar incluso a comprometer su vida.
Por su elevada prevalencia, las picaduras por insectos y arañas constituyen un problema de salud pública no solo por la toxicidad de sus venenos, sino también por la transmisión de enfermedades, como es el caso de la fiebre del virus del Nilo.
La medida más eficaz en estos casos es la prevención de las picaduras, para lo que los farmacéuticos aconsejan usar mosquiteras en ventanas y puertas; evitar aguas estancadas; limitar la estancia al aire libre después del atardecer y al amanecer; mantener apagada la luz por la noche; no usar perfumes intensos; llevar ropa que cubra la mayor cantidad posible de la piel y aplicar repelentes tópicos autorizados por las autoridades sanitarias.
El Consejo General de Colegios Farmacéuticos recomienda lavar la zona de la picadura con agua y jabón y evitar rascarse, aplicar frío local para aliviar el picor o usar productos de fitoterapia como cremas con caléndula y aceite de árbol de té.
Para los casos de mayor inflamación o picor intenso, se aconseja tomar un antihistamínico oral o aplicar crema con antihistamínicos o corticoides de baja potencia, como la hidrocortisona.
Respecto a las picaduras de avispas y abejas, lo normal es que solo se produzca una reacción local que cursa con dolor intenso en la zona de la picadura con formación de una pápula (abultamiento de la piel) rodeada de una mácula o zona de enrojecimiento de unos 2 centímetros.
Lo primero es quitar el aguijón junto con la vesícula con unas pinzas para impedir la entrada de más veneno y después aplicar frío local, pero ante una reacción anafiláctica (reacción alérgica grave y que puede comprometer la vida) se debe quitar el aguijón lo más pronto posible, dar medidas de soporte vital y acudir con urgencia a un centro médico.
Si lo que ha picado es una medusa, hay que extraer, sin frotar, los fragmentos que hayan quedado adheridos a la piel, lavar la zona con abundante agua de mar y aplicar hielo seco a intervalos. Si el dolor es intenso, administrar un analgésico y para aliviar el picor, un antihistamínico oral o un corticoide tópico.
También la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido advertir de los riesgos de las picaduras, alertando de que las pulseras impregnadas con repelente no protegen más allá de la zona que rodea a la muñeca, mientras que los aparatos de ultrasonidos continúan sin contar con la evidencia científica que respalde su eficacia para alejar a los mosquitos.
Aconseja así repelentes cutáneos en espray, gel o barra, y en las casas los insecticidas aunque con moderación porque a largo plazo sus principios activos (las piretrinas) podrían resultar tóxicos.
Lo menos tóxico es un ventilador que, al mover el aire, dispersa el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel, que son los principales focos de atracción de los mosquitos. EFE
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