Juris Kazha
Riga, 24 may (EFE).- Las alertas aéreas por incursiones de drones -algunos ucranianos y otros de origen desconocido- en el espacio aéreo de los países bálticos, sitúa a esta región en una posición difícil entre su firme apoyo a Ucrania y las preocupaciones por su propia capacidad de defensa ante la amenaza rusa en el flanco oriental de la OTAN y la frontera exterior de la Unión Europea (UE).
Los habitantes de Letonia, Lituania y Estonia vivieron una semana complicada con alertas casi diarias y alteraciones de actividades ordinarias, como ir a la escuela o al trabajo, en lo que se ha convertido casi en una nueva normalidad.
"No sé cuánto tiempo podremos soportar esto, pero somos resilientes", dijo a EFE una trabajadora de una institución en una zona del este letón afectada recientemente por las alertas de drones.
Durante una alerta roja el miércoles en la capital lituana, Vilna, el presidente del país, Gitanas Nausėda, y la primera ministra, Inga Ruginienė, fueron llevados a refugios, mientras que en el este de la nación escolares fueron trasladados a sótanos o alejados de ventanas.
Fue precisamente en Letonia, donde el impacto de dos drones ucranianos contra un depósito de combustible en Rēzekne, en el este, a principios de mes provocó la destitución del ministro de Defensa, Andris Sprūds.
Ello a su vez desembocó en una crisis del Gobierno de coalición y la dimisión de la primera ministra, Evika Siliņa, una de las más férreas defensoras del apoyo a Ucrania.
Siliņa sigue de cerca este domingo la investigación de las autoridades del país después de que un artefacto no tripulado de origen desconocido explotara sin causar heridos el sábado al entrar en contacto con el agua del lago Dridzis, en el sureste de la nación báltica.
El ministro ucraniano de Exteriores, Andrí Sibiga, inmediatamente llamó a Riga tras el impacto de los dos drones de su país y recalcó que las investigaciones demostraron que el incidente se debió a "la guerra electrónica rusa, que desvió deliberadamente" los sistemas de sus objetivos en Rusia.
Aseguró que Kiev quiere garantizar la máxima seguridad para los Estados bálticos y Finlandia, que ha vivido incidentes similares recientemente, y ofreció ayuda para reforzar la protección del espacio aéreo.
Pero los incidentes con drones, que ya se registraron en marzo, aunque no con la misma intensidad y que en lo que va de año ascienden a una decena, se repitieron días después.
En Estonia, con frontera con Rusia en el este, el pasado martes, cazas F-16 rumanos de la misión de vigilancia aérea de la OTAN en el Báltico derribaron un dron ucraniano que había penetrado en el espacio aéreo estonio.
El portavoz del Ministerio de Exteriores ucraniano, Serguí Tiji, reiteró ese día que los rusos desvían los drones "a propósito" y con fines propagandísticos, y pidió disculpas a Estonia y el resto de países bálticos por estos incidentes "no deseados".
Rusia, a su vez, acusó a Letonia y los otros países bálticos de permitir a Ucrania lanzar ataques con drones desde su territorio, una "campaña de desinformación" que no sólo han rechazado enérgicamente Riga, Tallin y Vilna, sino también la OTAN y aliados como España.
Los presidentes de Lituania, Gitanas Nauseda; de Estonia, Alar Karis, y de Letonia, Edgars Rinkēvičs, reiteraron en una declaración conjunta el jueves que "nunca han permitido que sus territorios y espacios aéreos se utilicen para ataques con drones contra objetivos en Rusia".
Subrayaron que, con la "fabricación de acusaciones infundadas", Rusia pretende desviar la atención de su guerra contra Ucrania y del derecho del país invadido a defenderse.
Los jefes de los Estados bálticos asimismo enfatizaron que sus países mantienen "su plena solidaridad con Ucrania".
En un comentario previo al incidente el pasado el martes en su país, pero cuando los bálticos ya habían sufrido múltiples alertas aéreas, el ministro estonio de Defensa, Hanno Pevkur, dijo que, si bien Kiev tiene el derecho de defenderse, debe "controlar mejor sus actividades", recogió el medio público ERR.
Pero el politólogo letón Māris Andžāns afirmó a EFE que el corredor entre los países bálticos y Moscú, la ciudad más protegida de toda Rusia, "es el más seguro" para los drones ucranianos.
Las incursiones de drones y las instrucciones oficiales para buscar refugio "desencadenan intensos debates públicos sobre si se maneja correctamente cada situación y sobre qué podría haberse hecho mejor", como ajustar mejor las alertas a los móviles a las zonas geográficas donde existe un peligro real, por ejemplo, dijo a EFE Vaidotas Beniusis, editor del portal lituano de noticias "15min".
"Naturalmente, la gente se siente incómoda cuando ocurren este tipo de incidentes, pero no existe una sensación de pánico generalizado", recalcó. EFE
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