Es inevitable, pero la industria del smartphone nos ha acostumbrado a una realidad frustrante: si se rompe la pantalla o la batería deja de rendir, a menudo es más barato (y menos doloroso) comprar un móvil nuevo que intentar arreglarlo. El exceso de pegamento, los tornillos propietarios y los diseños sellados han convertido la reparación en una misión casi imposible. Recalcamos: casi.
Afortunadamente, los vientos están cambiando. Gracias a la presión normativa y al derecho a reparar, cada vez más fabricantes diseñan sus terminales pensando en el destornillador del usuario. Pero, ¿cómo distinguir un móvil reparable de uno que es imposible de abrir? Te contamos todo lo que debes saber sobre la reparación del smartphone, y te damos algunas nociones para que compres tu próximo smartphone pensando en el largo plazo.
Hasta hace muy poco, adquirir un teléfono y adivinar si sería fácil de arreglar era casi imposible: de hecho, terminaba siendo una lotería con los cientos de modelos que se lanzan cada año. En la actualidad, tenemos herramientas e indicadores que nos sacan de dudas antes de pasar por caja:
Si lo que buscas es la excelencia en reparabilidad, hay marcas cuyo modelo de negocio se basa precisamente en no poner ninguna traba. Son teléfonos construidos como si fueran un puzle o Lego. Obviamente, tienen alguna restricción, pero por lo general, son las mejores opciones.
La compañía holandesa sigue siendo el estándar de la industria de la telefonía móvil en relación a la reparabilidad. El Fairphone 6 es su modelo más reciente y lleva la modularidad a su máxima expresión: puedes cambiar la pantalla, la batería, el puerto USB-C o las cámaras en casa usando un simple destornillador estándar (que viene incluido en la caja). De hecho, este modelo lleva la modularidad a su máxima expresión y es uno de los pocos terminales que ostenta el codiciado 10/10 en iFixit.
No hay pegamento, los recambios se compran directamente en su web a precios justos y la marca garantiza hasta ocho años de actualizaciones de software. Esto asegura que el móvil no muera por la simple degradación o rotura de sus componentes.
HMD, el fabricante que durante años operó bajo la marca Nokia, ha dado un golpe en la mesa con su línea de dispositivos «Gen2 Repairability». El HMD Fusion destaca porque su diseño permite abrir el chasis trasero con una simple púa de guitarra y quitar un par de tornillos para cambiar la pantalla en menos de 10 minutos.
Además, se apoya en iFixit para la distribución de kits de reparación y cuenta con "outfits" (carcasas intercambiables) que se acoplan mediante pines, para facilitar la personalización y mejora de protección sin herramientas.
En caso de que prefieras mantenerte en las marcas tradicionales de gama alta, las noticias también son positivas, sin llegar a la facilidad y disponibilidad de las alternativas anteriores. La presión legal ha obligado a los gigantes a rediseñar las arquitecturas internas de sus teléfonos.
Google ha hecho los deberes desde la generación de los Pixel 8, y los recientes Pixel 9 y Pixel 10 continúan ese camino. La compañía ha sellado una sólida alianza con iFixit para vender piezas originales y ha implementado una aplicación de diagnóstico nativa en Android.
Ahora, componentes críticos como la batería incluyen tiras adhesivas de fácil extracción, y el ensamblaje general permite sustituir la pantalla sin riesgo de dañar otros componentes adyacentes.
Cuesta creerlo viendo el historial de la compañía, pero Apple ha mejorado sobremanera en los últimos años. Desde el rediseño de chasis introducido en el iPhone 14 (y perfeccionado en los iPhone 15, iPhone 16 y iPhone 17), los dispositivos pueden abrirse tanto por la pantalla delantera como por el cristal trasero, facilitando enormemente las reparaciones cotidianas.
Además, gracias a las leyes europeas, Apple ha lanzado su programa de 'Self Service Repair' y ha relajado el polémico emparejamiento de piezas por software, permitiendo el uso de piezas originales usadas para reparar otros iPhone sin perder funcionalidades.
Compañías como Samsung y Motorola merecen una mención honorífica. Ambas han ampliado sus programas de autorreparación y facilitan guías oficiales (aquí el programa de Motorola, aquí el de Samsung), aunque sus dispositivos de gama alta siguen abusando del pegamento para garantizar la resistencia a la entrada de agua y polvo, y su correspondiente certificación, algo que requiere aplicar calor y tener más paciencia a la hora de abrirlos.
La gran advertencia: el bloqueo por software. Hoy en día, el mayor enemigo de la reparación ya no es solo un tornillo extraño, sino la serialización de piezas. Algunos fabricantes asiáticos, aunque diseñen móviles fáciles de abrir físicamente, programan sus placas base para rechazar pantallas o cámaras de terceros que no hayan sido validada por el servidor (o software del teléfono) de la marca.
Antes de comprar un móvil, especialmente si optas por la importación, revisa los foros y la comunidad: de nada sirve un teléfono fácil de abrir si, al cambiarle una pieza, el software decide desactivar el lector de huellas o limitar las funciones de la cámara. La verdadera reparabilidad debe existir tanto en el hardware como en el software, este último manteniéndose igual de vigente que al sacar el smartphone de la caja.
Imagen de portada | Javier Pastor para Xataka
En Xataka Móvil | Llevo años limitando la carga de mi móvil al 80% y he llegado a una conclusión: no merece la pena obsesionarse
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La noticia
Los móviles más fáciles de reparar: de la excelencia del Fairphone a la inesperada apertura de Apple y Google
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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