Los móviles por fin están subiendo en batería, algo que llevábamos tiempo demandando. Incluso sin ser más pesados y gruesos, que el silicio-carbono permite subir la capacidad sin los efectos secundarios. Bueno, no exactamente, ya que las nuevas baterías sufren en mayor medida el estrés de la carga y el paso del tiempo. Esto contrasta con la tendencia que llevábamos viendo hasta ahora: cargadores cada vez más potentes.
Más capacidad, menos espacio. El silicio-carbono es una evolución desde las baterías de ion litio. Los dos componentes se combinan en el ánodo o polo negativo, que anteriormente se fabricaba en grafito. Esta combinación evoluciona de la tecnología anterior, no supone una ruptura: mantienen el electrolito líquido con las sales de litio disueltas y el cátodo está fabricado en compuestos de óxido de litio con metales como níquel, cobalto o manganeso, según el modelo.
La tecnología del silicio-carbono presenta diversas diferencias con respecto a las baterías clásicas de iones de litio:
Ventajas palpables en lo que nos importa: más capacidad, móviles más finos y mucho más compactos. Por contra, son especialmente sensibles a todo lo que implica la carga rápida: mayor estrés de los componentes, más temperatura y aumento de la fricción entre los ciclos. Si tenemos en cuenta que los fabricantes siguen primando la carga superrápida, tenemos un choque de trenes en el bolsillo.
De cargar más rápido a cargar mejor. La carga superrápida tiene sentido con baterías más pequeñas, ya que es perfecta para revivir el móvil con solo unos minutos. Pero con el silicio-carbono, donde los 6.500 mAh empiezan a ser la norma, ya no tiene tanto sentido enchufarse unos minutos para aguantar el resto del día. Con una carga no es raro aguantar hasta tres.
El silicio-carbono aún está reservado a los móviles con cierta categoría. Justo los que incluyen las cargas más rápidas. Combinar ambos no es la mejor idea, por eso vale la pena activar todas las protecciones de carga en estos teléfonos. Limitar la batería al 80 %, desactivar la carga rápida reservándola para cuando realmente se necesite y usar un cargador lento. Esto alarga la vida del teléfono.
La solución: volver atrás. No siempre, claro, porque se puede tener todo y usar cada tecnología según el momento. Yo no quiero volver a las baterías clásicas, creo que el silicio-carbono es la evolución que merecen nuestros smartphones. Lo que reivindico es un mayor control de lo que hace el móvil, que sepamos los riesgos de cargar rápido y usemos el conocimiento con sabiduría. Por si acaso, en el despacho siempre tengo un cargador lento: es ahí donde revivo habitualmente mis móviles.
Imagen de portada | Iván Linares
En Xataka Móvil | Los móviles con batería para más de dos días están ya aquí. El silicio-carbono ha impuesto los 6.000 mAh como el nuevo estándar
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La noticia
Los móviles ya tienen batería 'nuclear'. El problema ahora es otro: el cargador que compraste para ir más rápido la está matando
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Iván Linares
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