Los números de El Niño son tan fuertes que empiezan a poner nervioso a medio mundo. Tenemos que ser capaces de diferenciar el riesgo de la histeria

Los números de El Niño son tan fuertes que empiezan a poner nervioso a medio mundo. Tenemos que ser capaces de diferenciar el riesgo de la histeria

"Más de 1,80 grados, 3,46 desviaciones estándar". Esas dos cifras resumen con sencillez el enorme problema de El Niño que se nos viene encima. Y, sin embargo,  dicen mucho más de lo que parecen.

Porque, mientras las redes sociales se llenan de frases del tipo «2026 será el año en que miremos hacia atrás y digamos: "ahí, ahí fue cuando el sistema climático relativamente estable que hemos tenido durante 10.000 años realmente se rompió"», son justo los datos que dos de las mayores agencias del mundo acaban de jubilar.

Empecemos por lo que tenemos claro. El Niño de 2026 es real y viene (muy) fuerte. Tras una Niña casi testimonial y como hemos ido contando estos meses, el Pacífico ha pisado el acelerador y el 11 de junio hizo acto de presencia. La CPC de la NOAA da un 63 % de que el evento sea "muy fuerte" entre noviembre y enero, de los mayores desde 1950. 

Así que, en fin, las cifras tampoco pueden sorprender a nadie. 

El problema es que están infladas. Ese +1,80 con el que empezaba el texto es el índice Niño 3,4 tradicional, el absoluto. Resumiendo: es el índice que mida cuánto se aleja el Pacífico Central de su media histórica. Y es el índice que hemos estado usando durante todos estos años.

El problema es que había un pequeño detalle que enturbiaba los datos y que, más tarde o más temprano, teníamos que abordar: el cambio climático. En un océano que se calienta cada día que pasa, tanto La Niña como el Niño parten de sitios distintos a los de décadas anteriores. Estábamos inflando Los Niños y desinflando Las Niñas sin querer. 

Por eso mismo, este 2026, la NOAA adoptó el RONI, un índice relativo que descontaba el efecto del cambio climático. Y, en este sentido, los datos que circulan por internet son verdaderos y preocupantes, sí; pero incompletos.

¿Y cambia mucho la foto del ONI al RONI? Como no tenemos los datos actualizados, vayámonos a abril: según la NOAA, el ONI marcaba +0,23 °C, mientras el RONI estaba en −0,24 °C. Es decir, la diferencia es considerable, pero la situación es mucho menos crítica.

¿Entonces... el sistema no está roto? La reacción ante del ONI desbocado acierta en el susto, pero yerra el tiro. Evidentemente, El Niño no se ha vuelto loco: es un mecanismo con miles de años a sus espaldas que trabaja sobre un mundo relativamente nuevo. 

Un ejemplo obvio lo pudimos ver este mismo junio: el más cálido observado en el océano global, uno en el que las olas de calor marinas llegaron a cubrir el 82 % de su superficie.

Y ahora.... ¿qué? A corto plazo, un El Niño cada vez más fuerte. Es verdad que en España estamos relativamente a salvo de lo que pase en el Pacífico; pero, más tarde o más temprano, lo vamos a notar. Como lo está notando ya medio mundo.

Imagen | BenBaso

En Xataka | Ya estamos comprobando el primer efecto de El Niño más destructivo que se recuerda: sube el nivel del mar


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La noticia Los números de El Niño son tan fuertes que empiezan a poner nervioso a medio mundo. Tenemos que ser capaces de diferenciar el riesgo de la histeria fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

Julio 7, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 24 visitas 2267361

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