León, 19 jul (EFE).- Los osos pardos de la cordillera Cantábrica también recurren a una suerte de "farol" para aparentar ser más grandes de lo que realmente son, ya que se ha documentado por primera vez cómo algunos ejemplares elevan deliberadamente sus marcas sobre árboles y postes para transmitir a otros osos una imagen de mayor tamaño y fortaleza.
Un estudio internacional en el que participa la Universidad de León (ULe), consultado por EFE y publicado este mes en la revista científica Journal of Mammalogy, analiza el comportamiento comunicativo del oso pardo cantábrico (Ursus arctos) y concluye que algunos machos son capaces de manipular señales que hasta ahora se consideraban prácticamente imposibles de falsear.
Entre los autores figura el investigador de la Universidad de León (ULe) Héctor Ruiz Villar, junto a especialistas del CSIC, la Universidad de Oviedo, la Universidad de Granada y diversas entidades dedicadas al estudio y conservación de la fauna salvaje.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos monitorizaron durante cuatro años distintos puntos de marcaje utilizados por los osos en la cordillera Cantábrica, repartidos entre Asturias y León. Las cámaras trampa acumularon más de 117.000 horas de grabación y permitieron registrar la presencia de 164 individuos.
Los investigadores observaron que siete machos utilizaban estrategias poco habituales para dejar sus señales a una altura superior a la que les permitiría su anatomía.
Algunos trepaban parcialmente por árboles o postes y otros aprovechaban estructuras naturales o plataformas para alcanzar zonas mucho más elevadas. De esta forma, las marcas visuales y olorosas quedaban situadas a una altura propia de ejemplares más grandes y dominantes.
Según los autores, la altura a la que un oso deja sus señales constituye una importante fuente de información para otros individuos. Los machos utilizan con frecuencia troncos y árboles para restregarse y depositar olores, así como para dejar marcas visibles en la corteza. Cuanto más alto se encuentra el rastro, mayor suele ser el tamaño corporal asociado al animal que lo ha producido.
El hallazgo sugiere que algunos osos intentan influir en la percepción de sus competidores e incluso de las hembras durante la época reproductora. En lugar de mostrar únicamente su tamaño real, serían capaces de exagerar su presencia para evitar enfrentamientos con machos dominantes o mejorar sus opciones de ser considerados rivales de entidad.
Los científicos destacan que este comportamiento es muy poco frecuente. Apenas el 4,3% de los osos identificados realizó este tipo de marcajes elevados, una circunstancia que ayuda a mantener la credibilidad general del sistema de comunicación. Si todos los individuos exagerasen de forma habitual, las señales dejarían de ser fiables.
Además, los ejemplares que recurrieron con mayor frecuencia a estas estrategias fueron machos subadultos o individuos aparentemente menos competitivos que otros osos presentes en la zona. Los grandes machos adultos, que ya cuentan con ventajas físicas evidentes, tendrían menos necesidad de aparentar un tamaño superior.
El descubrimiento resulta especialmente interesante porque cuestiona la idea de que determinadas señales biológicas son siempre honestas.
Tradicionalmente, los investigadores consideraban que la altura de las marcas estaba limitada por las capacidades físicas del animal y reflejaba fielmente sus dimensiones corporales. Sin embargo, este trabajo demuestra que algunos osos pueden alterar esa relación mediante comportamientos ingeniosos.
Pese a ello, los autores reclaman prudencia. El estudio no demuestra de forma definitiva que otros osos sean engañados por estas señales, sino que documenta la capacidad de algunos individuos para producirlas.
Ahora, futuras investigaciones deberán analizar cómo reaccionan los receptores ante estas marcas elevadas y si realmente influyen en su comportamiento.
El estudio sí evidencia que la comunicación del oso pardo es mucho más compleja de lo que se pensaba, y que lejos de limitarse a dejar rastros de olor, estos grandes mamíferos utilizan una combinación de señales químicas y visuales que les permite transmitir información sobre identidad, sexo, edad o condición física.EFE
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