Los 29 peregrinos españoles atrapados en Jerusalén podrán volver a España, previsiblemente, el próximo miércoles 4 de marzo, según ha confirmado a Infobae el sacerdote almeriense Antonio Cobo. El grupo, predominantemente andaluz, había viajado a Tierra Santa el pasado 22 de febrero y planeaban volver a casa el pasado domingo, pero el inicio de los bombardeos un día antes de su regreso impidió que volasen a casa.
El párroco, natural de Cuevas del Almanzora (Almería), viajaba con 12 feligreses de su municipio. Al grupo se unieron malagueños, sevillanos, jiennenses, zaragozanos y extremeños. Según explica Cobo, los peregrinos se encontraba en la Ciudad Vieja de Jerusalén cuando escucharon las alarmas. “El chófer del autobús nos indicó que debíamos meternos en un sitio de seguridad, un refugio. Lo más cercano era un parking”, cuenta. Pasada la alarma, los peregrinos volvieron al Hotel Ambassador, donde se alojaban. El establecimiento, ubicado cerca del consulado español, les ha servido de refugio los últimos días.
Reconoce que en los primeros momentos, los peregrinos sintieron miedo. “Cuando oyes las detonaciones y vas viendo las noticias, las alarmas que suenan en la ciudad, lo que haces es preocuparte, es lógico. Nosotros no estamos acostumbrados a estas cosas”, explica el sacerdote, que da “gracias a Dios porque vivimos en un lugar muy bueno, en España”.

El grupo de peregrinos comenzará su travesía hasta España este martes, 3 de marzo. La agencia con la que viajan les ha programado un trayecto en autobús desde Jerusalén hasta la frontera con Egipto, donde viajarán en otro vehículo hasta la capital.
Los católicos pasarán la noche en El Cairo y, la mañana del 4 de marzo, cogerán el primer vuelo a Madrid, desde donde cada uno regresará a su casa. El sacerdote asegura que en el grupo se encuentran “con ánimo”, pero “con el cansancio de las alarmas, de bajar al sótano del hotel, de las noches en las que el sueño se interrumpe y la preocupación”. Los peregrinos se mantienen en contacto con las familias en todo momento a través de WhatsApp.
Cobo agradece el trabajo “ejemplar” del personal del hotel. “Están cuidándonos muy bien y luego vuelven a sus casas aquí, en Jerusalén, y oyen las alarmas como nosotros”, dice. “Nos cuidan, se come muy bien, tienen una calidad humana y una profesionalidad impresionantes. Todo eso ayuda mucho”, añade.

El párroco da gracias a que esta mala experiencia les sucediese al final de su viaje que, ante todo, ha sido una experiencia “maravillosa” para ellos. “Los cristianos locales necesitan ayuda, porque ellos viven en Nazaret o en Belén y los pobres apenas tienen trabajo, porque no hay turismo, no hay peregrinos”, lamenta.
Cobo asegura que la peregrinación les ha ayudado “a darle mucho más valor a la Palabra de Dios”. “Ir a las raíces de tu fe es una cosa impresionante, nos está dando mucha fuerza para seguir adelante. Pero luego, nuestra condición humana hace que nos asustemos”, confiesa.
El cura espera que el viaje de vuelta transcurra sin incidentes y, pese a los sustos, asegura que “si Dios quiere y esto se calma, volveremos” a Tierra Santa. “Lo fácil es ir a Punta Cana o al Caribe, pero aquí hay que venir, porque esto es un sitio maravilloso”, asegura.
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