Madrid, 13 may (EFE).- La Confederación de Sindicatos de Inquilinas y el movimiento por la vivienda han convocado movilizaciones en al menos 24 ciudades durante esta primavera para denunciar la "insostenible" situación habitacional que atraviesa el país y apuntan a que deben ser el punto de partida para una huelga general.
Bajo el lema "Ni alquileres por las nubes, ni salarios por los suelos", la Confederación denuncia en un comunicado que la vivienda consume más de la mitad de los ingresos de la mayoría social, impidiendo la emancipación de la juventud y destruyendo el tejido de los barrios.
Las movilizaciones tendrán tres reivindicaciones principales. Por un lado, que los contratos de alquiler sean indefinidos, que se bajen los precios y se suban los salarios y pensiones mínimas a 1.500 euros.
Además, reclaman expropiar a los grandes tenedores y crear un parque de vivienda fuera del mercado para acabar con los desahucios.
Su tercera reclama pasa por reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) contra la "estafa" a los inquilinos y acabar con el alquiler de temporada y de habitaciones.
Las protestas se iniciarán en Guadalajara el 23 de mayo. El día siguiente, 24 de mayo, hay convocatorias simultáneas en Madrid, Teruel, Zaragoza y Badajoz. El mes cerrará con protestas en Burgos, Logroño y Murcia el día 30, y en Valladolid el día 31.
Al inicio de junio, el día 5, la cita será en Vigo. El 6 de junio esperan que se convierta en la jornada de mayor intensidad, con convocatorias en Cataluña, Valencia, Alicante, Gijón, A Coruña, Ourense, Segovia, Cantabria, Ávila y Santiago de Compostela.
En Cataluña, explican que la movilización tomará la forma de macroencuesta sobre el coste de la vida en puntos descentralizados, en el marco de la campaña enscostalavida.org.
La oleada de movilizaciones concluirá en Salamanca (21 de junio), en Málaga y en Cádiz (27 de junio) y Gran Canaria (28 de junio).
Además, en las próximas semanas se anunciarán nuevas fechas y ciudades que se sumarán a este calendario.
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas considera que estas movilizaciones deben servir como punto de partida para organizar una huelga general y demostrar que la situación de la vivienda es un problema político de primer orden.
La llamada a la protesta se dirige a todos los agentes sociales comprometidos con el derecho a la vivienda y a los sindicatos de trabajadores para conformar una gran alianza que frene "la transferencia de ingresos de la clase trabajadora a los rentistas, confronte el discurso de la extrema derecha que culpa al migrante del empobrecimiento general y fuerce al gobierno a reformas contundentes en materia de vivienda". EFE
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