
El movimiento integrista de los talibán afganos han anunciado este sábado que sus fuerzas de combate han matado a 14 militares paquistaníes y herido a otros once durante una operación para tomar un puesto de control en la frontera entre ambos países, desmentida poco después por el Ejército paquistaní.
El ataque, según los talibán, ha tenido lugar en la triple frontera que conforman las provincias afganas de Kunar y Nangarhar, en el este del país, con la frontera occidental de Afganistán a lo largo de la histórica Línea Durand que marca la porosa división entre ambos países, y representa el último episodio del conflicto que terminó de estallar en octubre de 2025, cuando Pakistán lanzó una operación a gran escala contra los talibán paquistaníes que se ocultan en la zona.
El Ministerio de Defensa talibán denuncia en su comunicado publicado en redes sociales que el ataque al puesto de control es una represalia directa a un bombardeo paquistaní ocurrido este viernes contra el este de la capital de Afganistán, Kabul, que dejó cuatro muertos, entre ellos mujeres y niños.
El Ministerio talibán asegura que el ataque ha terminado con la toma de un puesto de control, la destrucción de un vehículo acorazado y de otro "vehículo internacional", sin dar más detalles.
El Ejército paquistaní ha respondido en redes sociales que esta declaración es "falsa, como siempre"; en un "invento diseñado para engañar a la opinión pública interna afgana, que desafortunadamente está experimentando y sufriendo de primera mano bajo estos patrocinadores del terror".
El Ejército de Pakistán sí que ha denunciado cuatro civiles heridos en las últimas horas por la caída de los restos de "rudimentarios drones talibán". Los niños han resultado heridos en Quetta y otros dos civiles han sufrido heridas en Kohat y Rawalpindi.
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