Los veterinarios que el futuro necesita

Hablar hoy de atención veterinaria implica mirar más allá de las consultas, diagnósticos y tratamientos. La profesión está atravesando una transformación profunda, impulsada por cambios sociales, ambientales, tecnológicos y sanitarios que obligan a repensar qué significa cuidar la salud animal y cuál será el papel de quienes ejercerán esta profesión durante las próximas décadas.

En Chile hemos avanzado en sanidad animal, con sistemas de vigilancia, capacidades diagnósticas y programas de prevención y control que han permitido sostener altos estándares sanitarios. Sin embargo, sería un error pensar que estos avances son suficientes ante el complejo escenario que enfrentamos hoy.

El cambio climático modifica la distribución de enfermedades y vectores, la movilidad internacional aumenta los riesgos sanitarios, la resistencia antimicrobiana constituye una amenaza creciente, la producción animal enfrenta mayores exigencias de sostenibilidad y bienestar, y la relación entre las personas y los animales de compañía ha cambiado profundamente.

Un problema sanitario que emerge en una población animal puede transformarse rápidamente en un problema productivo, económico, ambiental o de salud pública. Por ello, el concepto de Una Salud (One Health) dejó de ser una declaración aspiracional para convertirse en una necesidad. Integrar la salud humana, animal y ambiental requiere políticas articuladas, vigilancia y profesionales preparados para abordar problemas que no reconocen fronteras disciplinares.

El profesional que el país necesitará en los próximos diez o quince años no será el mismo que necesitábamos hace una década. Se requerirá de médicos veterinarios con sólida formación clínica, pero también capaces de interpretar datos, comprender sistemas productivos, trabajar interdisciplinariamente, comunicarse con las comunidades, participar en políticas públicas y utilizar nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial, la medicina de precisión, el diagnóstico molecular, la telemedicina y el análisis de datos tendrán una presencia creciente en la práctica profesional. Pero la tecnología no reemplazará el juicio clínico, la ética ni la capacidad de comprender al paciente y su entorno. El desafío será formar profesionales capaces de utilizar estas herramientas con criterio y empatía.

También se deberá abordar críticamente el acceso a la atención veterinaria. El crecimiento de la medicina de animales de compañía ha permitido avances extraordinarios, pero también ha evidenciado diferencias en el acceso a servicios diagnósticos y terapéuticos de mayor complejidad.

El mundo veterinario está cambiando con rapidez y la formación profesional no puede limitarse a reaccionar frente a los cambios. Debe anticiparlos. El desafío será formar profesionales técnicamente rigurosos, pero también críticos; especialistas capaces de trabajar de manera interdisciplinaria; sensibles al bienestar animal y conscientes de las necesidades sociales y productivas; preparados para atender individuos, pero también para comprender poblaciones y sistemas.

Si ponemos la prevención antes que la reacción, la evidencia antes que la improvisación y la colaboración antes que el trabajo aislado, no solo estaremos mejorando la medicina veterinaria, sino que también contribuyendo a construir sociedades más saludables, sistemas productivos más resilientes y una relación más responsable entre las personas, los animales y el ambiente.

*Decana Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía, Universidad de Las Américas

Agosto 28, 2026 • 20 min atrás por: LaTercera.com 13 visitas 2423539

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