Mérida, 11 ago (EFE).- La actriz Lydia Bosch, que se estrena en el Festival de Teatro Clásico de Mérida dando vida al mito de Fedra, ha defendido la cultura como pieza esencial para el crecimiento intelectual y emocional, una introspección más que necesaria en un mundo donde las redes sociales invitan a mirar qué hacen los demás.
'Fedra, en los infiernos', título de una versión propuesta por José María del Castillo, indaga en las pasiones humanas, los deseos prohibidos -Fedra mantuvo siempre una pasión incontrolada por su hijastro-, los juicios morales y la culpabilidad.
Esos juicios sociales hacia terceras personas, tan habituales en las redes sociales, desembocan muchas veces en un sentimiento de culpabilidad por parte de estas últimas.
A su juicio, juzgar al prójimo, como ocurrió con Fedra, sigue siendo uno de los grandes errores de la sociedad, el cual ha encontrado en la redes sociales un auténtico trampolín.
Fedra es "una reflexión y un espejo” en el que el público “se verá en muchos momentos identificado, como en esos juicios sociales y, por ende, en la culpabilidad, pero no podemos “transformarla en pecado”, ha afirmado la actriz catalana en una entrevista a EFE.
Incide en este error para recordar que salió en defensa de Demi Moore cuando fue criticada por su delgadez en la película 'La sustancia'. "Hay que dejar que cada uno haga y viva como quiera", pues "no sabemos por lo que esa persona está pasando en ese momento".
El ritmo frenético y volátil de las redes, esa mirada constante a la vida ajena, son "estímulos" a los que "ya estamos acostumbrados y ya vemos como normales". En definitiva, "las interrupciones y las prisas" no ayudan a mirar hacia adentro, añade.
"Ir más despacito hace que la vida sepa de otra manera”, afirma Bosch, de ahí que defienda la cultura como espacio de recreación personal y de crecimiento personal, tanto intelectual como emocional.
En esta idea aparece el teatro, "templo de la escucha y la reflexión, del momento de la pausa", pero no para desconectar; todo lo contrario, es "para conectar".
No obstante, ha precisado que todo en la vida, como la tecnología, es buena siempre que no se llegue al extremo. "Bien aprovechada, la tecnología (internet) ayuda a tener una inmediatez de información”, agrega.
Como madre de tres hijos, dos de ellos de 23 años, Bosch asegura entender que "los aparatos y las redes” empujan actualmente a las nuevas generaciones, las cuales, añade, necesitan de la cultura.
Con la edad, "una va estableciendo otras prioridades, como la tranquilidad y la seguridad en sí misma", las cuales "no están ahí fuera ni en lo que te dicen".
"No estás en el beneplácito que conceden los demás, sino en lo que tú te estás diciendo”, insiste.
Por eso, ha justificado la actitud de su personaje. "Es una mujer muy lúcida que en un momento dado bucea en sí misma”, además de cuestionarse qué es lo que quiere.
“Siempre se juzga más a las mujeres que a los hombres”, pues a estos últimos “se les permite transitar de otra manera”, expone la actriz, quien considera que la sociedad ha avanzado, "pero no del todo”. EFE
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