El Ciudadano
Cientos de familias marchan con los rostros de sus seres queridos entre los estadios blindados para exigir justicia y apoyo.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 comenzó el pasado jueves 11 de junio y terminará el próximo 19 de julio en México, país que comparte la organización de este torneo junto a Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, detrás de la alegría, los fuegos artificiales y la llegada de miles de turistas extranjeros, el evento deportivo quedó marcado por un fuerte contraste social. Mientras la fanaticada llena las calles para festejar el debut de su selección, cientos de madres y familiares marchan con antorchas para visibilizar la crisis humanitaria que vive su nación.

La noche previa a la inauguración, más de 400 mujeres de agrupaciones como Luz de Esperanza, Madres del Ajusco y Buscadoras de Zacatecas caminaron por la Calzada de Tlalpan portando fotografías de sus seres queridos ausentes. La movilización, llamada “Iluminemos la búsqueda”, avanzó rumbo al Estadio Azteca para exigir que el gobierno de Claudia Sheinbaum ponga el mismo esfuerzo en localizar a las víctimas que el desplegado para armar el torneo. La respuesta oficial consistió en un fuerte cerco policial de fuerzas antimotines que cerró los accesos con camiones, bloqueando el paso de las familias.
Esta protesta evidenció la gran diferencia entre la inversión de 23.000 millones de pesos mexicanos destinada a remodelar la ciudad y la falta de recursos que acusan las fiscalías locales para tareas forenses. Para las manifestantes, resulta doloroso que el Estado arregle las calles con carteles alegres mientras el país acumula un total de 133.000 personas desaparecidas y no localizadas. Esta realidad golpea directamente a los familiares, quienes deben financiar desde sus bolsillos las fotocopias de búsqueda, las palas y los viajes.

El momento más sensible de la caminata durante la noche del 10 de junio ocurrió cuando la activista Vicky Ponce se arrodilló frente a la línea policial para suplicar empatía a los uniformados. «Estas manos han sacado de debajo de la tierra lo que ustedes no se imaginan; si vieran el dolor que tenemos, nosotros no deberíamos estar aquí», sentenció. La escena resumió la desesperación de miles de hogares que ven cómo los muros se pintan con motivos deportivos mientras las imágenes de sus hijos son arrancadas por empleados municipales.
La emergencia se mantiene latente con un promedio de 40 nuevas desapariciones a diario en todo el territorio mexicano, según datos de Amnistía Internacional. Además, los colectivos denuncian que las instituciones operan bajo impunidad estructural y que existen más de 72.000 cuerpos sin identificar en servicios médicos forenses y fosas comunes. A pesar del panorama, los familiares aclaran que no están en contra del fútbol, sino de que se intente ocultar la crisis.
El descontento se extendió a otras ciudades sedes del Mundial, como Monterrey y Guadalajara, donde las activistas también han salido a protestar cerca de los recintos deportivos. En Monterrey, integrantes del colectivo «Renacer» se manifestaron en los accesos del estadio y recibieron abrazos de solidaridad por parte de hinchas suecos conmovidos por la búsqueda. Las agrupaciones mantendrán sus protestas durante la competencia para visibilizar que miles de personas siguen sin ser encontradas.

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