En el día de ayer, el Papa León XIV presentó en el Vaticano su Carta Encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Es primera vez que un Pontífice está presente en la presentación de una Encíclica. La ceremonia se desarrolló en el Aula del Sínodo con la participación de expertos en la materia y autoridades de la Santa Sede. Esta fue una importante señal de la preocupación de la Iglesia por “descifrar las cosas nuevas a la luz del evangelio y de la dignidad de la persona”.
Existe una relación muy directa con la conmemoración de los 135 años de la Encíclica Rerum novarum, del Papa León XIII, que analizaba la condición de los trabajadores en plena Revolución Industrial. En el texto actual se abordan aspectos de real trascendencia en el contexto de la revolución de la IA, como son su relación con el respeto de la dignidad humana, los cambios en la educación, el futuro del trabajo, los límites éticos del desarrollo, las crisis de la paz internacional y el recrudecimiento de las guerras, entre otros.
En más de doscientas páginas - y con un número similar de citas que incluye a sus predecesores y a una extensa tradición de documentos de la Iglesia-, el Papa León XIV desarrolla un exhaustivo análisis del tema. Detalla, en primer lugar, aspectos clave de la Doctrina Social de la Iglesia, resaltando que el anuncio del Evangelio debe incluir la preocupación por la vida concreta de los pueblos. Nos indica que la tecnología no debe considerarse en sí misma como una fuerza antagónica a la persona, ya que está arraigada a nuestra historia, representando una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad. Sin embargo, enfatiza que “no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, y agrega que sus riesgos están en la presencia de “el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”.
Desde hace más de diez años, la Santa Sede ha estado reflexionando sobre el desarrollo de la IA. El Papa explica que la escucha activa de diversos especialistas - científicos, filósofos, políticos, profesores, diferentes profesionales y padres de familia - ha nutrido estas profundas reflexiones y propuestas. En este contexto, plantea que la IA debe ser “desarmada”: una expresión que la entiende como fuerte y provocativa, pero que la eligió porque que “este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad”.
En el texto se reconoce que estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana e incluso la superan en velocidad y amplitud de cálculo; se refiere al tratamiento de datos y otras funciones. Sin embargo, no viven experiencias, emociones, no maduran en las relaciones, no poseen conciencia moral; en suma, tienen escasa similitud a la amplia inteligencia del ser humano.
La invitación es a leer en detalle esta fundamental y profunda Encíclica, que se presenta en un momento crucial de la humanidad. Se nos convoca a “acompañar a los niños y jóvenes para que utilicen las tecnologías como espacio de relación responsable, ayudándoles a reconocer los riesgos y a elegir lo que hace crecer la libertad interior”. Esto, sin duda, “constituye uno de los servicios más valiosos al bien común”. La educación y las nuevas generaciones están en el centro de este mensaje para que la magnífica humanidad avance hacia la plenitud.
Por Ignacio Sánchez D., profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
completa toda los campos para contáctarnos